Sam Laidlow gana Challenge Roth a lo Sam Laidlow: atacando desde el primer metro
El francés defendió su corona en Roth con una ejecución táctica perfecta: abrió hueco en el agua, reventó la bici junto a Rico Bogen y sobrevivió a la ofensiva final de Kristian Blummenfelt para ganar en 7:21:04.
Sam Laidlow no ganó Challenge Roth esperando a ver qué pasaba. Lo ganó obligando a que pasaran cosas. En una de las carreras masculinas más potentes que se recuerdan, el francés volvió a demostrar que su manera de competir no entiende demasiado de especulación: si quiere ganar, te va a hacer daño desde muy lejos.
Lo de Roth no fue solo una victoria. Fue un mensaje. De esos que no se escriben en redes, sino en la carretera, en los parciales y en la cara de quienes vienen por detrás intentando calcular si todavía hay carrera.
Sam Laidlow defendió su título en Challenge Roth con una actuación de manual: agresivo en la natación, valiente en la bici y lo suficientemente resistente en la maratón como para sostener el pulso ante un Kristian Blummenfelt que llegó tarde, pero llegó muy rápido.
El francés cruzó la meta en 7:21:04, por delante de Blummenfelt, segundo en 7:26:24, y de un espectacular Rico Bogen, tercero en 7:27:53 en su debut en la larga distancia. Una carrera de las que obligan a mirar los números dos veces.

El plan era claro: que Blummenfelt no pudiera correr cómodo
La clave de la carrera estuvo en que Laidlow no esperó al sector ciclista para empezar a construir su victoria. Ya en la natación se formó un grupo delantero de cinco hombres con Rico Bogen, Sam Laidlow, Jonas Schomburg, Menno Koolhaas y Finn Große-Freese.
No fue una casualidad. En una prueba con salida sin neopreno, el grupo delantero empujó desde el inicio y salió del agua con casi tres minutos de ventaja sobre Blummenfelt y Frederic Funk. En una carrera de larga distancia, tres minutos en el agua no ganan nada. Pero pueden cambiarlo todo si después los conviertes en presión.
Y eso fue exactamente lo que hizo Laidlow.
Laidlow no corrió contra Blummenfelt en la maratón. Corrió contra él desde la primera brazada.
La bici: donde Laidlow convirtió la carrera en una persecución
Si alguien pensaba que el francés iba a gestionar después de la natación, el sector ciclista despejó la duda bastante rápido. Laidlow, Bogen y Schomburg empezaron a abrir hueco, y cuando la carrera entró en su fase decisiva fueron Laidlow y Bogen quienes terminaron de romperla.
La imagen del Solarer Berg, con el público cerrándose sobre los triatletas, volvió a ser una de esas escenas que explican por qué Roth es Roth. Pero en medio de ese espectáculo también hubo tensión real: Laidlow tuvo que gestionar el paso entre grupos de edad en una subida estrecha y llena de gente, justo cuando Bogen apretaba delante.
No perdió la carrera ahí. Al contrario, volvió a enganchar, siguió empujando y llegó a T2 con el trabajo más importante hecho: poner a Blummenfelt a más de doce minutos antes de la maratón.

Bogen firmó un parcial de bici de 3:54:45 y Laidlow de 3:54:58. Son números que no solo hablan de vatios. Hablan de una decisión táctica muy concreta: hacer que incluso Blummenfelt tuviera que arriesgar si quería ganar.
La carrera, en tres golpes
Grupo de cinco delante y casi tres minutos sobre Blummenfelt al salir del agua. La primera grieta importante apareció antes de tocar la bici.
Laidlow y Bogen llevaron la carrera a otro ritmo, dejaron atrás a Schomburg y llegaron a T2 con más de doce minutos sobre Blummenfelt.
Laidlow abrió hueco sobre Bogen, sufrió en los últimos kilómetros y resistió la remontada de Blummenfelt, autor de la mejor maratón del día.
La maratón: sufrir también forma parte del plan
Laidlow empezó la maratón acompañado por Bogen. Durante los primeros kilómetros, ambos parecían sostener el ritmo con solvencia. Pero en una carrera así, y después de nadar y pedalear como habían nadado y pedaleado, la pregunta no era si llegaría el sufrimiento. La pregunta era cuándo.
El francés se marchó de Bogen antes de mitad de maratón y por momentos pareció tener la carrera bajo control. Mientras tanto, Blummenfelt empezaba a recortar desde atrás. A su manera. Sin ruido, sin gesto de más, con esa cadencia de máquina que tantas veces ha convertido carreras imposibles en carreras abiertas.
Con menos de diez kilómetros para meta, Laidlow empezó a mostrar señales claras de crisis. Llegó incluso a caminar algunos pasos en un avituallamiento. La escena resumía perfectamente su forma de competir: había hecho todo lo necesario para ganar, pero también había comprado todos los boletos para sufrir.

Ahí estuvo quizá lo más importante de su victoria. No en el récord, ni en el parcial de bici, ni siquiera en el hueco que había creado antes. Estuvo en no venirse abajo cuando Blummenfelt venía recortando y cuando el cuerpo empezaba a pasarle factura por todo lo anterior.
Blummenfelt firmó una maratón de 2:29:33, la mejor del día. Pero esta vez no bastó. Laidlow había ganado demasiada carrera antes de la carrera a pie.
El aviso ya venía de antes
Esta victoria no aparece de la nada. Laidlow ya había dejado señales muy claras esta temporada. Primero, con su victoria en IRONMAN 70.3 Valencia, en una distancia que no era su territorio más habitual y donde demostró que su velocidad también podía traducirse muy bien a la media distancia.
Después llegó IRONMAN Lanzarote, donde ganó batiendo de forma contundente el récord de la prueba. Lanzarote no es precisamente una carrera amable para hacer marcas. Es calor, viento, desnivel, carretera expuesta y una bici que te dice bastante pronto si has venido a jugar o a competir de verdad.
Roth confirma la tendencia: Laidlow no solo está ganando. Está ganando con una idea muy reconocible. Nadar delante, romper en bici y obligar a los demás a decidir si quieren seguirle o quedarse esperando una maratón milagrosa.
Velocidad
Su victoria en 70.3 Valencia sirvió como primer aviso: Laidlow podía ganar también en un formato más corto y explosivo.
Dureza
En IRONMAN Lanzarote enseñó que su propuesta también funcionaba en una larga distancia exigente, con récord incluido.
Ejecución
En Challenge Roth juntó todo: natación agresiva, bici descomunal y capacidad para sobrevivir cuando la maratón se puso fea.
Pregunta abierta
La gran duda es si esta estrategia puede repetirse con el mismo éxito en la isla, con el calor, el viento y la presión del Mundial.
¿Y ahora qué pasa con Kona?
La pregunta sale sola: ¿puede Laidlow repetir esta estrategia en Kona?
La respuesta fácil sería decir que sí, porque ya fue campeón del mundo en 2023 y porque su manera de competir parece diseñada para romper carreras desde lejos. Pero Kona es Kona. Allí el calor, el viento, la humedad y la gestión energética tienen la mala costumbre de convertir cualquier plan perfecto en una negociación constante con el cuerpo.
Lo que sí parece claro es que Laidlow ha mandado un mensaje a navegantes. Quien quiera ganarle no va a poder guardar demasiado. No va a poder nadar tranquilo, pedalear a rueda de la carrera y esperar a que todo se resuelva en la maratón. Si el francés llega con este punto, obligará a correr riesgos.
Y eso cambia mucho la carrera. Porque no todo el mundo quiere entrar en una guerra de desgaste desde tan pronto. Blummenfelt puede hacerlo. Ditlev puede hacerlo. Algunos más también. Pero hacerlo no es gratis.
Laidlow ha recordado al resto que para ganarle no basta con correr muy rápido. Primero hay que sobrevivir a su manera de correr la carrera.
El tema de los récords lo dejamos para otro día
La marca de Laidlow en Roth abre, inevitablemente, el debate sobre récords, mejores tiempos, distancia completa, carreras bajo marca IRONMAN, Challenge, recorridos, condiciones y comparaciones que siempre tienen más letra pequeña de la que parece.
Pero eso da para otro artículo. Y casi mejor, porque ahí hay discusión de sobra.
Lo importante de esta victoria no debería quedarse solo en el número. El tiempo es brutal, sí. Pero la carrera es todavía más interesante por cómo se construyó: con valentía, con lectura táctica y con una ejecución que dejó a uno de los mejores corredores de la historia reciente del triatlón persiguiendo desde demasiado lejos.
Top 10 masculino Challenge Roth 2026
Clasificación masculina
- Sam Laidlow — 7:21:04
- Kristian Blummenfelt — 7:26:24
- Rico Bogen — 7:27:53
- Menno Koolhaas — 7:30:00
- Jonas Schomburg — 7:32:17
- Magnus Ditlev — 7:34:21
- Frederic Funk — 7:38:14
- Kristian Høgenhaug — 7:39:32
- Patrick Lange — 7:41:27
- Tristan Olij — 7:43:15
Una victoria con mensaje
Challenge Roth 2026 deja una victoria enorme de Sam Laidlow, un segundo puesto de mucho mérito para Kristian Blummenfelt y un debut espectacular de Rico Bogen en la distancia. Pero, sobre todo, deja una sensación: Laidlow ha vuelto a poner su nombre en el centro de la conversación grande.
No por ganar esperando. No por gestionar desde atrás. No por hacer la carrera cómoda. Ganó atacando el problema desde el primer metro y obligando al resto a jugar en su terreno.
En Roth, Laidlow no solo defendió un título. Avisó de que, si alguien quiere ganarle, va a tener que arriesgar de verdad.











