Sam Laidlow todavía no sabe qué puesto ocupará el sábado cuando termine el Mundial IRONMAN de Kona. Tampoco sabe cuánto dinero habrá ganado entonces. Lo que sí tiene decidido es qué hará con absolutamente todo el premio que consiga: entregarlo a 23 jóvenes deportistas.
Y hay una segunda parte que hace que la iniciativa sea bastante más que una promesa condicionada a lo que ocurra en carrera. Si Laidlow cruza la meta sin haber ganado un solo dólar en premios, pondrá él mismo el dinero hasta garantizar un mínimo de 23.000 euros.
Son 1.000 euros para cada uno de los 23 chicos y chicas a los que pretende ayudar a través de una iniciativa que ha bautizado como “23 for the Future”.
Todo lo que gane en Kona ya tiene destino
Laidlow lo ha anunciado a pocos días de disputar uno de los mayores premios económicos de una sola carrera de triatlón. El Mundial IRONMAN de Kona reparte en 2026 375.000 dólares entre los hombres profesionales y otros 375.000 entre las mujeres. El vencedor de cada carrera recibe 125.000 dólares.
Eso significa que la diferencia entre que la iniciativa termine moviendo 23.000 euros o una cantidad varias veces superior dependerá, en buena medida, de lo que sea capaz de hacer el francés este sábado.
Y no estamos hablando precisamente de un deportista para el que entrar en premios sea una posibilidad remota. Laidlow fue segundo en Kona en 2022 y se convirtió un año después, en Niza, en campeón del mundo IRONMAN. Llega además a Hawái dentro del grupo de hombres capaces de pelear por las posiciones delanteras.
La carrera ha perdido recientemente al vigente campeón, Casper Stornes, después de la caída sufrida mientras entrenaba en la isla. Como ya contamos en Trigloberos, la baja de Stornes cambia de forma importante el escenario competitivo del Mundial.

Pero Laidlow no está buscando necesariamente a los niños más rápidos
Aquí está probablemente una de las partes más interesantes de la iniciativa.
La convocatoria está dirigida a chicos y chicas de entre 10 y 16 años que practiquen natación, ciclismo, carrera a pie o triatlón. Pero Laidlow deja claro que no quiere recibir simplemente currículums deportivos ni seleccionar a quienes ya estén ganando carreras.
Lo que pide es que le cuenten su historia: qué quieren conseguir, por qué es importante para ellos y qué podría permitirles hacer un pequeño apoyo económico.
La frase conecta directamente con la explicación que acompaña a todo el proyecto. Laidlow recuerda que él también fue un niño persiguiendo un objetivo que en aquel momento podía parecer poco realista y que hubo personas que decidieron confiar en él antes de que hubiese demostrado nada.
Ahora quiere intentar reproducir esa oportunidad con otros.
23 jóvenes, 23.000 euros… y un curioso 23 de diciembre
El número 23 aparece por todas partes en la iniciativa.
Serán 23 deportistas. Hay un mínimo de 23.000 euros. Y el propio Laidlow explica que el 23 siempre ha sido su número de la suerte.
No conocemos si existe alguna historia concreta detrás de esa relación con la cifra o si simplemente se trata de una coincidencia, pero hay un detalle difícil de pasar por alto: Sam Laidlow nació el 23 de diciembre de 1998.
Sea esa la razón o exista alguna otra explicación personal, esta vez quiere que su número de la suerte deje de referirse únicamente a él.
¿Qué pasa si Laidlow no gana dinero en Kona?
La respuesta es sencilla: el proyecto sigue adelante igualmente.
Laidlow ha garantizado personalmente 23.000 euros. Si el sábado termina fuera de las posiciones remuneradas, aportará de su bolsillo los 1.000 euros destinados a cada uno de los 23 jóvenes.
Si consigue premio económico, todo lo que gane en Kona irá destinado al proyecto. Y otras personas pueden añadir sus propias aportaciones mediante el enlace que el francés ha colocado en su perfil de Instagram.
La publicación con la que Laidlow ha anunciado “23 for the Future”
Cómo puede presentarse un joven deportista
La convocatoria no se limita exclusivamente al triatlón. Laidlow menciona expresamente natación, ciclismo, carrera a pie y triatlón y, en la publicación inicial, no establece ninguna limitación geográfica.
Tampoco pide una solicitud formal especialmente elaborada. De hecho, su mensaje es justo el contrario: no quiere “la candidatura perfecta”, sino conocer la historia real que hay detrás del deportista.
23 for the Future
Edad: entre 10 y 16 años.
Deportes: natación, ciclismo, carrera o triatlón.
Qué quiere saber Laidlow: cuál es tu sueño, por qué es importante para ti y qué podría ayudarte a conseguir un pequeño apoyo.
Contacto: sam23future@gmail.com
La publicación inicial no especifica por ahora una fecha límite para enviar las historias ni detalla el procedimiento final mediante el que serán elegidos los 23 deportistas.
Un Mundial en el que hay bastante más que mirar que la carrera PRO
La iniciativa llega además en una semana en la que Kona vuelve a reunir en Hawái a profesionales y Grupos de Edad. En Trigloberos hemos analizado ya qué cuentan las edades de la lista de inscritos de Kona 2026, con una presencia especialmente elevada de deportistas entre 45 y 59 años.
También hemos visto que el Mundial empieza bastante antes del disparo de salida: viaje, jet lag, adaptación al calor y logística condicionan toda la semana previa de Kona.
Laidlow ha añadido ahora otro elemento a todo lo que estará en juego el sábado.
Porque normalmente cuando hablamos de los premios de Kona lo hacemos para explicar cuánto puede ganar un profesional. Esta vez la cantidad tiene una lectura distinta: cuanto mejor le vaya a Sam Laidlow, mayor puede ser el dinero que termine llegando a esos 23 jóvenes.
Primero tuvo que encontrar a quienes creyeran en él
Laidlow llevaba siendo triatleta mucho antes de convertirse en campeón del mundo. De niño ya decía que quería vivir de este deporte y ganar algún día el Mundial IRONMAN. Años después terminó segundo en Kona y en 2023 consiguió ese título en Niza.
Su argumento para poner en marcha el proyecto es precisamente que ese recorrido no se hizo solo.
Hubo personas que le dieron oportunidades cuando todavía no tenía resultados suficientes para demostrar hasta dónde podía llegar.
Ahora dispone de una posición muy diferente. Es campeón del mundo, uno de los nombres reconocibles de la larga distancia y llega a Kona con posibilidades reales de conseguir un premio importante.
Y ya ha decidido que, al menos esta vez, ese dinero no será para él.










