Hace un año Taylor Knibb tenía el Campeonato del Mundo IRONMAN en las manos y Kona se lo quitó a poco más de tres kilómetros de meta. Solveig Løvseth pasó junto a ella, siguió corriendo y acabó convertida en campeona del mundo. Doce meses después, la isla decidió escribir prácticamente la misma historia, solo que intercambiando los papeles.
Knibb había vuelto a destrozar la bicicleta. Løvseth había construido una remontada espectacular. La noruega la alcanzó cuando quedaban apenas ocho kilómetros, la dejó atrás y llegó a disponer de casi dos minutos de ventaja.
Entonces Knibb hizo precisamente lo que no había conseguido hacer un año antes.
Dejó de intentar ganar.
Y se concentró únicamente en llegar a meta.
Taylor Knibb es campeona del mundo IRONMAN. Pero su primera victoria en Kona no llegó porque fuera la más fuerte durante cada metro de la carrera. Llegó porque, cuando la carrera empezó a romperse, entendió que sobrevivir también formaba parte de competir.
La estadounidense ganó en 8:36:29. Laura Philipp fue segunda después de una remontada enorme y Julie Derron completó el podio en su debut en Kona.
Lucy hizo lo de Lucy
Antes de que comenzara el drama había una certeza bastante razonable: si Lucy Charles-Barclay estaba en la salida, había muchas posibilidades de verla delante nada más sonar el cañón.
Volvió a ocurrir.
La británica tomó inmediatamente el mando en Kailua Bay y convirtió una natación movida, con oleaje suficiente para romper el grupo perseguidor en su parte final, en otro ejercicio de dominio.
51:29.
Siete participaciones en Kona. Siete veces saliendo primera del agua.
La diferencia estuvo en lo que pasó justo detrás.
Y detrás de Lucy aparecieron Knibb… y dos españolas
Taylor Knibb salió segunda en 52:55, a 1:26 de Charles-Barclay.
Cuatro segundos después apareció Marta Sánchez.
Y un segundo después, Lara Hernández-Tomé.
Marta fue tercera con 52:59 y Lara cuarta con 53:00.
No hablamos de estar relativamente bien situadas. Hablamos de salir del agua prácticamente pegadas a una de las grandes favoritas al título mundial y por delante de algunas de las mejores triatletas del planeta.
Entre Taylor Knibb y Lara Hernández-Tomé hubo cinco segundos después de 3.800 metros de natación.
Más atrás ya aparecían diferencias relevantes. Kat Matthews cedía 3:28. Solveig Løvseth salía a cuatro minutos. Laura Philipp, afectada por el oleaje y los mareos que posteriormente explicó, perdía 8:34.
Kona ya había empezado a separar carreras.
Knibb no esperó demasiado para empezar su propia carrera
La ventaja de Lucy duró poco.
Knibb empezó a recortar inmediatamente y alrededor del kilómetro 50 de bicicleta consiguió alcanzarla.
Pero lo interesante fue que aquello no significó que Charles-Barclay aceptara convertirse en pasajera de la carrera de Taylor.
Lucy volvió a ponerse delante. Knibb respondió. Charles-Barclay regresó. Hubo varios intercambios de liderato durante el camino hacia Hawi mientras las dos mantenían un ritmo que empezaba a obligar al resto a tomar una decisión incómoda: intentar seguirlas o aceptar que la carrera se estaba marchando.
Knibb había elegido incluso un casco más ventilado en lugar de una opción puramente aerodinámica. Kona no se gana solamente reduciendo vatios de resistencia: también hay que sobrevivir al calor durante ocho horas.
Lucy resistió mucho más de lo que parecía posible
Knibb llegó al giro de Hawi con menos de un minuto de ventaja.
Cualquiera que esperara que aquel fuera el inicio de una exhibición en solitario tuvo que esperar.
Charles-Barclay volvió a cerrar el hueco y llegó incluso a recuperar momentáneamente el liderato pasada la mitad del ciclismo.
Era una pelea extraña: la mejor nadadora de la carrera tratando de responder a la mejor ciclista y obligándola a seguir trabajando.
Pero alrededor del kilómetro 120 llegó el movimiento que esta vez sí fue definitivo.
Knibb volvió a acelerar.
Lucy ya no pudo regresar.
Mientras todas miraban delante, Løvseth estaba construyendo otra carrera
La campeona de 2025 había salido del agua cuatro minutos por detrás.
En Hawi llegó a estar novena y a más de seis minutos de Knibb.
Pero la carrera de Solveig Løvseth no se estaba hundiendo.
Estaba empezando.
La noruega hizo una segunda mitad de bicicleta extraordinaria y empezó a recoger a las atletas que habían tratado de seguir el ritmo delantero.
Cuando Knibb llegó a T2 después de marcar 4:40:07 sobre la bicicleta, Charles-Barclay todavía era segunda a 3:06.
Løvseth ya era tercera.
A 4:48.
Había recuperado buena parte de lo perdido precisamente cuando la mayoría empezaba a acumular fatiga.
Así comenzó la maratón
Taylor Knibb: líder después de 4:40:07 de bicicleta.
Lucy Charles-Barclay: segunda, a 3:06.
Solveig Løvseth: tercera, a 4:48 después de remontar durante la segunda mitad del ciclismo.
Julie Derron: octava, a 9:11 después de cumplir tres minutos de penalización por drafting.
Laura Philipp: décima, a 9:52.
Knibb parecía estar haciendo todo lo que no hizo el año pasado
Durante la primera media maratón mantuvo una ventaja suficientemente estable como para pensar que esta vez estaba gestionando Kona de otra manera.
No necesitaba correr como la más rápida.
Necesitaba correr sin romperse.
Pero Løvseth empezó a imponer el ritmo más fuerte entre las mujeres delanteras.
Primero alcanzó a Charles-Barclay después de unos 15 kilómetros.
Después comenzó a descontar la diferencia con Knibb.
En la media maratón todavía había 3:12 entre ambas.
Ya no parecía demasiado.
Lucy volvió a quedarse sin final en Kona
Charles-Barclay había sobrevivido a la bicicleta de Knibb durante más de cien kilómetros y comenzó a correr segunda.
Pero después de ser adelantada por Løvseth su carrera empezó a cambiar rápidamente.
Alrededor del kilómetro 28 terminó deteniéndose y abandonando.
A esta hora no existe una explicación suficientemente confirmada sobre el motivo como para atribuirlo a calor, nutrición, problemas musculares o cualquier otra causa.
Es especialmente duro porque prácticamente la misma historia ya había ocurrido en 2025: Lucy estuvo metida en la lucha durante buena parte del Mundial y tampoco consiguió llegar a Ali‘i Drive.
Y entonces Løvseth alcanzó a Knibb
La estadounidense había empezado a mostrar señales evidentes de problemas.
Las imágenes llegaron a mostrarla vomitando mientras regresaba del Energy Lab.
Løvseth seguía acercándose.
Alrededor del kilómetro 34 la campeona del mundo alcanzó a Knibb y pasó al frente.
En ese momento ocurrió probablemente la decisión más importante de la carrera.
Taylor Knibb no respondió.
No intentó seguirla.
No convirtió el adelantamiento en una batalla inmediata.
Después de la carrera explicaría que la experiencia de 2025 había pesado en aquella decisión. Sabía perfectamente qué podía ocurrir si intentaba pelear cuando el cuerpo empezaba a pedir otra cosa.
En 2025 Knibb intentó ganar Kona hasta que su cuerpo dejó de responder. En 2026 aceptó perder la carrera antes que volver a perder la posibilidad de terminarla.
Løvseth volvió a tener Kona en las manos
La noruega no solo adelantó a Knibb.
Empezó a marcharse.
La diferencia pasó de segundos a más de un minuto.
Bajando Palani llegó a disponer de una ventaja cercana a los dos minutos.
Quedaba muy poco.
La campeona de 2025 estaba a punto de defender su título después de remontar cuatro minutos en natación, más de seis en algunos puntos de la bicicleta y más de tres durante la primera mitad de la maratón.
Entonces Kona volvió a intervenir.
A menos de dos kilómetros, todo cambió
Solveig Løvseth comenzó a tambalearse.
Se detuvo.
Cayó.
Consiguió ponerse en pie y volvió a avanzar, primero corriendo y después caminando.
Volvió a caer.
La ventaja desaparecía mientras detrás aparecía Taylor Knibb, una atleta que unos kilómetros antes parecía estar intentando simplemente sobrevivir hasta la meta.
Knibb la adelantó.
Y esta vez no había nadie más por delante.
No existe todavía una causa médica confirmada del colapso de Solveig Løvseth. Por tanto, no lo atribuimos a deshidratación, golpe de calor, hipoglucemia ni ningún otro motivo concreto. Lo comprobable es que perdió el control de la carrera en el tramo final, consiguió levantarse y terminó caminando hasta la meta.
Un año después, los papeles estaban completamente invertidos
La comparación con 2025 resulta imposible de evitar.
Entonces Taylor Knibb lideraba y se desplomó cuando quedaban poco más de tres kilómetros. Løvseth pasó junto a ella y terminó proclamándose campeona del mundo.
Knibb ni siquiera consiguió terminar.
En 2026 fue Løvseth quien tomó el liderato en los kilómetros finales.
Fue Løvseth quien parecía tener el título asegurado.
Y fue Taylor quien pasó junto a una rival completamente rota.
La diferencia quizá estuvo en lo que Knibb hizo unos kilómetros antes.
No pelear cuando Løvseth la adelantó.
No correr detrás de ella por orgullo.
No repetir exactamente el error que Kona ya le había cobrado una vez.
Taylor Knibb ya tiene el Mundial que le faltaba
Entró en Ali‘i Drive y paró el reloj en 8:36:29.
Sus parciales resumen bastante bien el tipo de carrera que hizo:
52:55 nadando, 4:40:07 en bicicleta y 2:57:46 de maratón.
No necesitó la mejor natación.
No necesitó correr la maratón más rápida.
La bicicleta sí fue su arma principal, pero incluso allí tuvo que pelear mucho más de lo esperado con Charles-Barclay.
Y finalmente ganó el Mundial precisamente durante el segmento en el que un año antes lo había perdido.
Una temporada que ya es histórica
Knibb había ganado apenas unas semanas antes el Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 de Niza.
Con su victoria en Kona se convierte en la tercera mujer capaz de conquistar el Mundial 70.3 y el Mundial IRONMAN en la misma temporada.
Y lo hace después de que Kona 2025 terminara con ella fuera de carrera cuando parecía tener el título prácticamente asegurado.
Laura Philipp: ocho minutos y medio perdidos antes de coger la bici
En medio del drama por la victoria hubo otra carrera enorme.
Laura Philipp salió del agua en la posición 30 con 1:00:03, a 8:34 de Charles-Barclay.
Después explicó que el oleaje le había provocado mareos durante la natación.
Su Mundial podía haberse terminado allí.
No ocurrió.
Philipp hizo prácticamente toda la bicicleta lejos de la dinámica del grupo delantero y llegó a T2 décima, todavía a 9:52 de Knibb.
Entonces empezó a correr.
Su 2:50:43 fue el mejor parcial de maratón entre las principales clasificadas y le permitió atravesar la carrera desde atrás hasta terminar segunda en 8:39:34.
Con esa plata completa además una colección particular en el Mundial: ya tiene victoria, segundo y tercer puesto.
Julie Derron: penalización, crisis y podio
La tercera plaza quizá fue todavía más accidentada.
Julie Derron nadó 53:09 y durante la primera parte de la bicicleta llegó a estar perfectamente metida en la pelea delantera.
Después recibió una penalización de tres minutos por drafting.
El castigo la dejó muy lejos de la cabeza y comenzó la maratón octava, a más de nueve minutos.
Su respuesta fue correr.
Rápido.
Tan rápido que pronto volvió a acercarse al podio.
Pero Kona todavía tenía otra factura preparada. Pasada la media maratón Derron sufrió una crisis, llegó a caminar y perdió varias posiciones.
Podía haberse acabado ahí.
Volvió a arrancar.
Remontó otra vez.
Y en los últimos kilómetros, ayudada también por todo lo que estaba sucediendo delante, consiguió terminar tercera en 8:46:25.
Marta Sánchez salió a jugar con las mejores
Entre las españolas, la carrera de Marta Sánchez merece bastante más que mirar el 13º puesto final.
Su Mundial empezó de manera extraordinaria.
Tercera del agua en 52:59.
Solo cuatro segundos detrás de Taylor Knibb y 1:30 de Lucy Charles-Barclay.
Era exactamente el escenario que analizamos antes de la carrera cuando la incluimos entre nuestras cinco tapadas para Kona: Marta tenía algo que muchas corredoras mejores sobre el papel no podían comprar, la posibilidad de empezar la bicicleta donde realmente estaba ocurriendo la carrera.
Y la aprovechó.
4:54 de bicicleta para seguir dentro del Mundial
Marta completó los 180 kilómetros en 4:54:01.
No podía seguir la exhibición de Knibb ni el ritmo final de Løvseth, pero tampoco desapareció de la carrera.
Llegó a T2 en 5:49:42, alrededor de la duodécima posición.
Después venía precisamente el segmento en el que esta temporada había dado el salto más importante.
En Texas había corrido 2:59:41.
En Lake Placid, 2:59:33.
Dos IRONMAN en 2026. Dos maratones por debajo de tres horas.
Kona fue diferente.
La maratón recordó por qué correr delante también tiene un precio
Marta empezó a correr todavía muy cerca del Top 10.
Y durante gran parte del maratón consiguió mantenerse peleando por esas posiciones.
Incluso llegó a aparecer dentro de las diez primeras en los últimos kilómetros.
Pero correr Kona después de haber nadado tercera y haber hecho toda la bicicleta intentando conservar contacto con la parte delantera tiene un coste.
La carrera a pie terminó en 3:17:18.
Muy lejos de los sub-3 que había firmado durante la temporada.
Y aun así terminó 13ª en 9:10:25.
El 13º puesto no debería esconder la carrera de Marta. Estuvo dentro del Mundial desde los primeros metros, salió tercera del agua, sostuvo una bicicleta competitiva y llegó a pelear por el Top 10 antes de que la maratón de Kona terminara cobrando el precio de haber competido delante.
Lara Hernández-Tomé: cinco segundos detrás de Knibb
La otra imagen española de la mañana llegó prácticamente pegada a Marta.
Lara Hernández-Tomé salió cuarta del agua con 53:00.
Solo cinco segundos la separaban de Taylor Knibb.
Para una deportista que hace apenas dos años prácticamente estaba empezando en triatlón, encontrarse en su primer Mundial de Kona iniciando la bicicleta junto a algunas de las mejores especialistas del mundo dice muchísimo de dónde está su principal talento.
Después llegó la parte en la que todavía existe mucha más diferencia de experiencia y desarrollo.
Lara completó la bicicleta en 5:10:55 y comenzó la maratón con un acumulado próximo a 6:07.
Y ahí aparece una de las lecciones más duras de este Mundial.
Salir delante permite competir delante.
Pero también obliga a decidir cuánto estás dispuesto a pagar para intentar permanecer allí.
Kona penaliza especialmente cualquier exceso porque la factura no siempre llega cuando estás tomando la decisión. Puede aparecer cuatro o cinco horas después, en Queen K, cuando ya no existe ninguna forma sencilla de devolver lo gastado.
Sobre Lara preferimos esperar antes de publicar una clasificación final. Los parciales de natación y bicicleta están confirmados, pero las tablas finales accesibles a primera hora todavía no ofrecen un resultado consolidado suficientemente fiable. Actualizaremos el artículo en cuanto aparezca el dato definitivo.
Y mientras todas mirábamos delante, Curridori empezó a recoger atletas
Elisabetta Curridori hizo prácticamente la carrera contraria a Marta.
No podía competir delante desde la natación.
Salió del agua en 1:04:41.
Más de trece minutos después de Charles-Barclay.
Su Mundial tenía que construirse desde atrás.
En bicicleta marcó 4:57:25. No era suficiente para aparecer en televisión peleando con las favoritas, pero sí para empezar la maratón con una cantidad enorme de mujeres por delante a las que Kona todavía tenía que examinar.
Y entonces apareció la Curridori que esperábamos.
3:02:03 corriendo después de un año condicionado por la fascitis
Antes de Kona, Elisabetta pasó por Charlas Trigloberas para hablar de su preparación.
Nos contó cómo la fascitis plantar había limitado buena parte del volumen de carrera, el trabajo realizado en altura, la adaptación al calor y el objetivo que se había marcado para Hawái.
Acercarse al Top 10.
Venía de ser 16ª en 2025.
Y durante casi todo el sábado su posición parecía mucho más lejana.
Hasta que comenzó el maratón.
Curridori corrió en 3:02:03.
Entre las quince primeras clasificadas solo Laura Philipp, Kat Matthews, Taylor Knibb, Julie Derron y Marta Lagownik corrieron más rápido.
Sexto mejor parcial a pie de ese grupo delantero.
Y una remontada que terminó colocándola 11ª en 9:09:30.
Curridori salió del agua más de trece minutos detrás de la cabeza y terminó a una sola posición del Top 10 que nos había señalado como objetivo antes de Kona.
En la previa la habíamos colocado quinta entre nuestras cinco underdogs femeninas, precisamente por una razón: si llegaba a T2 suficientemente cerca y el pie permitía correr con normalidad, una carrera destructiva podía favorecerla.
Eso es prácticamente lo que ocurrió.
Top 10 femenino del Mundial IRONMAN Kona 2026
| Puesto | Atleta | País | Tiempo |
|---|---|---|---|
| 1 | Taylor Knibb | Estados Unidos | 8:36:29 |
| 2 | Laura Philipp | Alemania | 8:39:34 |
| 3 | Julie Derron | Suiza | 8:46:25 |
| 4 | Kat Matthews | Gran Bretaña | 8:49:38 |
| 5 | Imogen Simmonds | Suiza | 8:51:44 |
| 6 | Lisa Perterer | Austria | 8:52:54 |
| 7 | Hannah Berry | Nueva Zelanda | 8:59:41 |
| 8 | Solveig Løvseth | Noruega | 9:02:09 |
| 9 | Anne-Sophie Pierre | Francia | 9:03:49 |
| 10 | Grace Thek | Australia | 9:06:37 |
Løvseth acabó octava. Y eso también merece contarse
Cuando una atleta pasa de estar a menos de dos kilómetros de ser campeona del mundo a terminar octava, resulta muy fácil reducir su carrera al colapso.
Pero Solveig Løvseth se levantó.
Varias veces.
Y terminó.
Su maratón acabó siendo 3:19:08 y cruzó Ali‘i Drive en 9:02:09.
Había perdido el Mundial, pero decidió no perder también la meta.
Después felicitó a Knibb.
Un año antes había sido ella quien se encontró con una rival derrotada a pocos kilómetros de la llegada.
Esta vez le tocó estar al otro lado.
Y Knibb entendió algo que quizá solo podía aprender perdiendo
En nuestra previa del Mundial hablábamos de una carrera con demasiadas candidatas como para imaginar un guion sencillo.
No lo hubo.
Lucy dominó el agua y se negó durante horas a entregar la bicicleta.
Knibb hizo lo que mejor sabe hacer y rompió la carrera sobre dos ruedas.
Løvseth aceptó perder tiempo, construyó su remontada y llegó a situarse a poco más de un kilómetro de repetir título.
Philipp convirtió una natación desastrosa en una plata mundial.
Derron sobrevivió a una penalización y a una crisis corriendo para terminar en el podio.
Marta compitió desde delante hasta que Kona empezó a cobrar su precio.
Y Curridori hizo el camino contrario: esperó, corrió y terminó recogiendo posiciones hasta rozar el Top 10.
Kona no se ganó cuando Knibb adelantó a Løvseth
Probablemente se ganó varios kilómetros antes.
Cuando la noruega la alcanzó.
Cuando Taylor Knibb sabía que estaba perdiendo el Campeonato del Mundo.
Y decidió no seguirla.
Un año antes había aprendido de la forma más cruel que en Kona existe una diferencia enorme entre poder correr más rápido durante cinco minutos y poder seguir corriendo hasta Ali‘i Drive.
En 2026 llegó otra vez al punto en el que tenía que elegir.
Esta vez eligió llegar.
Y cuando Kona volvió a cambiar de opinión a menos de dos kilómetros de la meta, todavía seguía corriendo.
Por eso Taylor Knibb es campeona del mundo IRONMAN.










