Remco Evenepoel es campeón de Europa por apenas un suspiro. Giulio Ciccone cruzó prácticamente al mismo tiempo y la diferencia fue tan pequeña que ninguno de los dos podía saber quién había ganado mirando al rival. La foto finish terminó entregando el oro al belga, pero las imágenes que llegaron después han abierto una discusión que va bastante más allá de quién ganó aquel sprint.
Ciccone ha vuelto una y otra vez sobre las fotografías y los vídeos de la llegada. En varias imágenes convencionales en las que puede verse claramente la línea pintada sobre el asfalto, la posición de las bicicletas parece difícil de reconciliar a simple vista con el resultado oficial. El italiano ha pedido poder comprobar de forma inequívoca que la foto finish utilizada para decidir el Europeo corresponde exactamente con la verdadera línea de llegada.
Y cualquiera que observe por primera vez la imagen oficial puede hacerse exactamente la misma pregunta: ¿dónde está la línea de meta?
No aparece una raya atravesando el suelo como ocurre en una fotografía normal. Las bicicletas tienen proporciones extrañas, algunos radios aparecen curvados y una de ellas puede incluso parecer más larga o más pequeña que la otra.
La explicación es bastante sencilla una vez entendemos algo fundamental: una foto finish no es realmente una fotografía normal.
Primero: ¿qué considera la UCI exactamente como llegada?
Antes de hablar de cámaras hay que saber qué estamos intentando medir. El reglamento de la UCI es extraordinariamente preciso en este punto.
La línea de llegada está formada por una línea negra de cuatro centímetros de anchura pintada sobre una franja blanca de 72 centímetros. Pero el ganador no es quien tenga más parte de la bicicleta sobre esa línea ni quien parezca estar delante cuando observamos una fotografía tomada desde la tribuna.
Según el reglamento de la UCI, la llegada se produce en el instante en que el neumático de la rueda delantera alcanza el plano vertical que nace del borde inicial de la línea de meta.
Y el propio reglamento añade algo todavía más importante: para determinarlo, el veredicto de la foto finish es definitivo.
No gana el manillar, ni la cabeza, ni el eje de la rueda. Gana el neumático delantero que primero alcanza el plano vertical de llegada.
Entonces, ¿dónde está colocada la cámara?
La cámara de foto finish no se instala mirando hacia los ciclistas como una cámara de televisión. Se coloca lateralmente, exactamente sobre la prolongación de la línea de llegada, y normalmente en una posición elevada que permita observar todo el ancho de la carretera.
Su alineación es crítica. El sensor tiene que mirar exactamente al plano vertical que determina la llegada. Si imagináramos una enorme pared transparente levantándose desde la línea pintada en el asfalto, la cámara estaría situada lateralmente mirando justo a esa pared.
Los propios fabricantes de sistemas de foto finish explican que el sensor debe quedar alineado exactamente con la proyección del plano de llegada. Antes de una competición se utilizan referencias sobre la línea para comprobar esa alineación.
Y aquí está la clave: la cámara solo observa una línea
Una cámara convencional captura una imagen rectangular. Tiene anchura y altura y registra en un mismo instante todo lo que existe delante de ella: carretera, ciclistas, público, línea de llegada y fondo.
La cámara de foto finish funciona de forma completamente distinta.
Utiliza un sistema denominado line scan o barrido lineal. En lugar de fotografiar toda la escena, registra una franja vertical extremadamente estrecha situada exactamente sobre la línea de llegada.
Imaginemos que esa franja tiene únicamente un píxel de anchura. La cámara fotografía esa línea, vuelve a fotografiarla unas fracciones de milisegundo después, vuelve a hacerlo inmediatamente y continúa repitiendo el proceso miles de veces por segundo.
Después el software coloca todas esas pequeñas líneas una al lado de otra.
Y así aparece la imagen que todos conocemos como foto finish.
La gran diferencia
En una fotografía convencional, el eje horizontal representa espacio.
En una foto finish de barrido lineal, el eje horizontal representa fundamentalmente tiempo.
Cada nueva columna de píxeles muestra lo que estaba atravesando exactamente la línea de llegada unas fracciones de segundo después de la anterior.
Por eso no ves la línea pintada sobre el suelo
Esta es probablemente la duda que más ha alimentado la polémica del Europeo.
Si la cámara está situada sobre la línea de meta, ¿por qué no aparece claramente la raya del suelo debajo de Evenepoel y Ciccone?
Precisamente porque la cámara nunca está fotografiando el espacio que existe antes y después de la línea. Está fotografiando siempre el mismo lugar.
Cada una de las miles de franjas que forman la foto está tomada en la propia línea de llegada. Cuando el software las coloca una al lado de otra, el fondo se repite miles de veces.
Por eso no podemos buscar en la imagen una raya transversal y decir: “aquí está la meta”.
Toda la imagen está construida a partir de lo que ocurrió sobre la meta.
En lugar de colocar una cámara delante de una puerta, imaginemos un escáner instalado exactamente en el marco de esa puerta.
El escáner únicamente registra lo que atraviesa el marco. Si una persona pasa por él, reconstruiremos su cuerpo utilizando cientos o miles de pequeñas imágenes tomadas mientras lo atravesaba.
El resultado parecerá una fotografía de la persona, pero en realidad estaremos viendo una secuencia temporal de lo que fue pasando por un único punto.
Entonces, ¿qué es la línea roja que vemos en la foto finish?
Otro detalle que puede provocar confusión son las líneas verticales de colores que aparecen superpuestas en muchas imágenes de foto finish.
No son la línea física pintada sobre el asfalto.
Son cursores o referencias del software que permiten al juez seleccionar un determinado instante de tiempo y colocarlo sobre el punto delantero del neumático. De esa forma puede asignarse el tiempo exacto correspondiente a la llegada de cada corredor.
La línea roja que podamos ver colocada junto a la rueda de Evenepoel debe interpretarse de esa manera: como una referencia temporal sobre la imagen reconstruida, no como una reproducción fotográfica de la raya que había pintada sobre la carretera.
¿Por qué las bicicletas aparecen deformadas?
Este sistema explica otra de las cosas extrañas de la imagen del Europeo. La bicicleta de Ciccone puede parecer anormalmente pequeña mientras la de Evenepoel parece tener otras proporciones, y los radios de las ruedas adoptan formas que jamás tendría una rueda detenida.
No significa que la fotografía haya sido manipulada.
El tamaño horizontal de cada objeto depende del tiempo que tarda en atravesar la línea. Si un ciclista está avanzando más rápido, pasa menos tiempo frente al sensor y su bicicleta puede aparecer horizontalmente más comprimida. Si otro está avanzando algo más despacio, permanece más tiempo atravesando el punto de captura y puede aparecer más estirada.
Las ruedas complican todavía más la imagen porque, además de desplazarse hacia delante, están girando mientras el sensor va construyendo la fotografía línea a línea. De ahí esos radios curvados o esas ruedas aparentemente deformadas que suelen verse en las fotos finish.
Una foto finish no representa un único instante
Este es probablemente el concepto más importante para interpretar correctamente la imagen.
Cuando miramos la foto finish de Evenepoel y Ciccone nuestro cerebro intenta verla como una fotografía convencional: ambos ciclistas aparecen juntos, por lo que asumimos que todo lo que estamos viendo sucedió exactamente al mismo tiempo.
No es así.
Las diferentes partes de las bicicletas fueron registradas en momentos ligeramente distintos. La rueda delantera aparece cuando pasó por la meta; después aparecen el cuadro, las piernas, la rueda trasera y todo lo que fue atravesando sucesivamente aquella línea.
Lo único espacial que conserva la imagen es la posición dentro del plano vertical de llegada. Horizontalmente estamos viendo cómo transcurre el tiempo.
¿Por qué no sirve entonces una fotografía normal donde sí vemos la raya?
Aquí es donde la polémica resulta especialmente interesante. Existen imágenes convencionales del sprint en las que podemos ver simultáneamente a Ciccone, Evenepoel y la línea pintada sobre el asfalto. A simple vista algunas pueden hacer pensar que el italiano está por delante.
Pero esas imágenes tienen varios problemas para decidir una diferencia de milésimas.
El primero es el ángulo. Si una cámara no está situada exactamente sobre la prolongación de la línea de llegada aparece el efecto de perspectiva o paralaje. Un corredor situado en el lado más cercano o más lejano de la carretera puede parecer adelantado respecto al otro aunque ambos estén prácticamente alineados.
El segundo es el momento de captura. Una cámara de televisión registra fotogramas completos a determinados intervalos. Entre uno y el siguiente los ciclistas pueden haber recorrido una distancia considerable.
Y el tercero es precisamente el que más nos engaña: una fotografía convencional nos permite ver mucha más carretera, pero esa información adicional no mejora necesariamente la precisión sobre el instante exacto en el que cada neumático atravesó el plano de llegada.
Un ejemplo para entender la diferencia
Un ciclista que circula a 60 km/h recorre aproximadamente 16,7 metros cada segundo.
| Sistema | Tiempo entre capturas | Distancia recorrida a 60 km/h |
|---|---|---|
| Vídeo 50 fps | 20 milisegundos | ≈ 33 cm |
| Vídeo 60 fps | 16,7 milisegundos | ≈ 28 cm |
| 1.000 capturas/s | 1 milisegundo | ≈ 1,7 cm |
| 10.000 líneas/s | 0,1 milisegundos | ≈ 1,7 mm |
| 15.000 líneas/s | 0,067 milisegundos | ≈ 1,1 mm |
Las cifras son únicamente un ejemplo matemático a 60 km/h, pero permiten comprender por qué los sistemas profesionales utilizan cámaras de barrido lineal capaces de registrar miles de líneas cada segundo.
Fabricantes especializados como FinishLynx explican que sus sistemas construyen la imagen precisamente mediante miles de franjas verticales de la línea de llegada, cada una asociada a un instante de tiempo. Otros sistemas profesionales de cronometraje pueden alcanzar frecuencias de varios miles de líneas por segundo.
¿Hay una sola cámara?
No necesariamente. Y en el Europeo de Eslovenia sabemos que no.
La UEC explicó tras la polémica que disponía de dos sistemas de foto finish, uno situado a cada lado de la carretera. Según la organización, las imágenes de ambos sistemas fueron mostradas a Ciccone y a la Federación Italiana junto con la explicación del funcionamiento de la tecnología.
Utilizar cámaras desde ambos lados aporta además una ventaja evidente cuando varios corredores cruzan prácticamente superpuestos: lo que puede quedar parcialmente oculto desde un lateral puede verse mejor desde el contrario.
Esto es diferente de las cámaras de televisión o fotografía que puedan existir alrededor de la llegada. Podemos tener decenas de ellas, pero no todas forman parte del sistema oficial de foto finish.
¿Puede estar mal colocada una foto finish?
La tecnología es extremadamente precisa, pero eso no significa que podamos olvidar cómo funciona. La precisión depende de que la cámara haya sido correctamente instalada y alineada con el plano de llegada.
Por eso antes de competir se realizan procedimientos de alineación y comprobación. Los fabricantes de estos equipos insisten precisamente en que el sensor debe coincidir exactamente con la proyección de la línea de llegada.
Y aquí hay que diferenciar dos cuestiones.
Que en la imagen final no veamos la raya pintada sobre la carretera es completamente normal. Es consecuencia directa del funcionamiento de una cámara line scan y no constituye por sí mismo ninguna anomalía.
Otra cosa distinta sería demostrar que el sistema estaba físicamente mal alineado. Para sostener algo así haría falta analizar la instalación y las comprobaciones del sistema, no comparar únicamente la foto finish con una fotografía tomada desde otro ángulo.
La petición de Ciccone tampoco es absurda
Explicar el funcionamiento de la tecnología no obliga a ridiculizar las dudas del italiano.
Ciccone ha reconocido públicamente que los comisarios y los técnicos federales le explicaron cómo se interpreta una foto finish. Su petición va más allá: quiere comprobar de forma inequívoca que la imagen utilizada para decidir un Campeonato de Europa por una diferencia de apenas milésimas corresponde exactamente con el plano físico de llegada.
Tratándose de una diferencia tan pequeña y de un título continental, pedir transparencia parece perfectamente comprensible.
Pero también hay que distinguir esa petición de otra afirmación muy diferente: las fotografías convencionales en las que Ciccone parece estar delante no demuestran que la foto finish sea incorrecta.
Son sistemas diferentes, observando el mismo acontecimiento desde geometrías y escalas temporales completamente diferentes.
Lo que sabemos del Europeo
Remco Evenepoel fue declarado vencedor por la foto finish oficial.
La diferencia comunicada alrededor de la decisión fue de aproximadamente 0,0028 segundos.
La UEC disponía de dos sistemas de foto finish, uno a cada lado de la carretera.
Ciccone y la Federación Italiana pudieron ver las imágenes y recibieron una explicación técnica de su interpretación.
El italiano sigue solicitando poder comprobar de forma inequívoca la correspondencia entre la imagen y la verdadera línea de llegada.
No es la primera vez que una foto finish genera polémica
Cuando la diferencia se reduce a unos pocos milímetros, nuestro ojo deja de ser una herramienta demasiado útil. Algo parecido ha sucedido anteriormente en llegadas profesionales que terminaron generando discusiones durante días.
Y tampoco es una tecnología exclusiva del ciclismo. Hace apenas unos días vimos un desenlace similar en la Gran Final del Mundial de triatlón de Pontevedra, donde Matthew Hauser superó a Vasco Vilaça mediante foto finish después de que ambos recibieran el mismo tiempo oficial.
En deportes donde unos milímetros pueden separar un oro de una plata, necesitamos sistemas capaces de medir mucho más allá de lo que puede resolver una retransmisión televisiva.
La próxima vez que veas una foto finish, no busques la raya
Probablemente esta sea la idea más sencilla con la que quedarse.
Cuando aparezca en televisión una foto finish y alguien pregunte dónde está la línea de meta, la respuesta resulta algo contraintuitiva:
está en todas partes.
Cada columna de aquella imagen representa lo que pasó exactamente por el mismo plano de llegada en un instante diferente. El suelo que vemos no es una fotografía de varios metros de carretera; es la misma estrechísima franja de asfalto repetida a medida que avanza el tiempo.
Por eso las ruedas se deforman. Por eso las bicicletas parecen tener longitudes extrañas. Por eso no aparece una línea horizontal atravesando el asfalto. Y por eso una imagen tomada desde una tribuna puede resultar mucho más intuitiva para nuestros ojos y, al mismo tiempo, ser muchísimo menos útil para decidir quién llegó primero.
La foto finish no fotografía la llegada. Registra, miles de veces por segundo, quién atraviesa exactamente la llegada.










