Bianchi necesita negociar con sus acreedores una deuda que en sus últimas cuentas completas rondaba los 100 millones de euros. Ghost prepara el cierre después de más de tres décadas fabricando bicicletas. Haibike y Winora han encontrado comprador, pero perderán parte de su plantilla. Todo esto sucede en apenas unos días y cuando parecía que el sector ciclista empezaba, por fin, a recuperarse de la crisis posterior a la pandemia.
¿Qué está pasando con la industria de la bicicleta? ¿Cómo puede una marca con 141 años de historia como Bianchi acabar necesitando protección frente a sus acreedores? ¿Por qué alguien está dispuesto a comprar Haibike y Winora mientras Ghost no consigue encontrar una salida?
Las respuestas no son idénticas para todas las empresas, pero comparten un contexto bastante reconocible: el extraordinario crecimiento que vivió el ciclismo durante la pandemia, las decisiones de inversión tomadas cuando parecía que aquella demanda iba a durar indefinidamente y un mercado que después tardó mucho más de lo esperado en absorber todo lo que se había fabricado.
Bianchi: 141 años de historia y una deuda que obliga a negociar
Fundada en 1885 y reconocible por ese color celeste que forma parte de la historia del ciclismo, Bianchi ha iniciado un procedimiento formal de negociación con sus acreedores. La solicitud de FIVE Bianchi SpA, la sociedad italiana de la marca, se registró el 30 de septiembre de 2026, aunque la situación no se conoció públicamente hasta la investigación publicada por Escape Collective el 2 de noviembre.
El procedimiento italiano se denomina composizione negoziata della crisi. No equivale a una declaración de quiebra ni supone que Bianchi haya anunciado su cierre. Es una vía legal que permite negociar una reestructuración en un entorno protegido, con el objetivo de alcanzar acuerdos antes de que las dificultades financieras desemboquen en un procedimiento de insolvencia.
Según la información obtenida por Escape Collective, las últimas cuentas completas disponibles, correspondientes a 2024, reflejaban aproximadamente 100 millones de euros de deuda, de los cuales 64,3 millones correspondían a bancos. Además, entre 2023 y 2025 Bianchi acumuló alrededor de 28 millones de euros de pérdidas.
Es importante situar correctamente estas cifras: los 100 millones corresponden a las cuentas de 2024, no a una fotografía auditada de su deuda exacta en noviembre de 2026.
La compañía dispone inicialmente hasta finales de enero de 2027 para negociar con bancos y proveedores. Las medidas de protección pueden extenderse hasta finales de mayo, pero eso no significa que tenga garantizada una solución. Dependerá de los acuerdos que consiga alcanzar y de la viabilidad del plan de reorganización.
La explicación de Bianchi: quisieron crecer en demasiadas direcciones
Lo más interesante de la noticia no son únicamente las cifras, sino que la propia dirección de la empresa reconoce errores estratégicos. Tony Grimaldi, hijo del propietario y consejero delegado interino desde junio, explicó a Escape Collective que Bianchi había sido demasiado ambiciosa y había invertido simultáneamente en demasiados segmentos de negocio.
La compañía construyó una nueva fábrica, amplió su oferta de bicicletas eléctricas y asumió distribuidores deficitarios en otros mercados. Todo ello mientras el sector empezaba a mostrar síntomas de sobreoferta y las expectativas de recuperación seguían retrasándose.
Durante la pandemia parecía lógico aumentar la capacidad productiva. Las bicicletas escaseaban, las tiendas tenían listas de espera y los fabricantes buscaban fórmulas para atender una demanda extraordinaria. El problema llegó cuando esas inversiones empezaron a materializarse en un mercado que ya no necesitaba tantas bicicletas como se había previsto.
El problema de Bianchi no parece ser que los ciclistas hayan dejado de querer bicicletas. Es haber ampliado demasiado su estructura y sus compromisos financieros para unas previsiones de mercado que no terminaron cumpliéndose.
A esta situación se sumó una notable inestabilidad directiva: desde 2021 la compañía ha pasado por cuatro consejeros delegados o directores generales diferentes. Reorganizar un negocio complicado resulta todavía más difícil cuando sus prioridades y sus responsables cambian repetidamente.
Bianchi también deja de patrocinar al Bahrain Victorious
El contexto se vuelve especialmente llamativo porque el 29 de octubre Bianchi y Bahrain Victorious anunciaron que ponían fin de mutuo acuerdo y con efecto inmediato a su relación comercial. Solo un día después, Factor Bikes confirmó que suministrará bicicletas al equipo WorldTour desde el 1 de enero de 2027.
La coincidencia temporal resulta inevitablemente significativa para una compañía que está revisando sus inversiones, pero no existe información pública suficiente para afirmar que el cambio de proveedor sea una consecuencia directa del procedimiento de reestructuración. El comunicado oficial no detalla las razones económicas de la separación.
Lo que sí sabemos es que Bianchi pierde un escaparate importante dentro del ciclismo profesional justo cuando intenta reorganizar su situación financiera.
Y esto nos conduce a una pregunta que cada vez resulta más relevante para cualquier fabricante: ¿cuánto sentido tiene mantener grandes inversiones en marketing, equipos y desarrollo cuando una parte considerable de la industria sigue compitiendo a base de descuentos?
Ghost: cuando encontrar comprador deja de ser una opción
El caso de Ghost es bastante diferente y su desenlace resulta más duro. La empresa alemana, fundada en 1993 y conocida especialmente por sus bicicletas de montaña, ha confirmado que cesará progresivamente su actividad después de que no haya aparecido una propuesta viable para garantizar su continuidad.
El procedimiento concursal de Ghost-Bikes GmbH se abrió formalmente el 1 de noviembre de 2026. El comunicado difundido por los responsables de la reestructuración explica que se había desarrollado una búsqueda internacional de inversores dentro del proceso de reorganización de Accell Group, pero ninguna de las propuestas ofrecía a los acreedores un resultado mejor que proceder a una venta ordenada del inventario.
En el momento de abrirse el procedimiento, Ghost conservaba 53 trabajadores. Desde septiembre había mantenido parcialmente su actividad comercial, vendiendo bicicletas de los inventarios existentes a distribuidores especializados, pero la empresa ha dejado de aceptar pedidos individuales.
Los planes actuales contemplan vender el stock restante en bloque a un distribuidor y después cerrar progresivamente la actividad de Ghost-Bikes GmbH.
Conviene introducir aquí una precisión: el cierre anunciado afecta a la empresa y su actividad actual. No demuestra que la marca Ghost nunca pueda reaparecer bajo otro propietario en el futuro. Pero, a fecha de hoy, no existe un acuerdo de continuidad y la decisión comunicada es proceder al cierre.
¿Por qué Haibike y Winora encuentran comprador y Ghost no?
La respuesta más evidente sería pensar que unas marcas tenían futuro y otras no. Pero sería una simplificación. La diferencia está en las ofertas recibidas, los activos disponibles, la estructura de costes y el retorno que los acreedores consideraron posible obtener mediante cada alternativa.
El 29 de octubre, Winora Staiger GmbH firmó un acuerdo para vender sus principales activos a Bike Tree GmbH, vinculada al grupo DuTech de Singapur. Entre ellos están las marcas Haibike y Winora, existencias, equipamiento seleccionado y conocimiento técnico y comercial.
El comprador pretende mantener la actividad en Sennfeld, Alemania, y continuar desarrollando ambas marcas. Pero la operación tiene un coste laboral importante: 87 empleados conservarán su puesto y otros 73 serán despedidos. Parte de la plantilla original ya había abandonado anteriormente la empresa.
Estamos ante una compra de activos, no ante la adquisición de la sociedad insolvente con todas sus obligaciones. Esto permite al comprador seleccionar determinados elementos del negocio para continuar operando con una estructura diferente.
| Marca o empresa | Situación en noviembre de 2026 | Consecuencia anunciada |
|---|---|---|
| Bianchi | Negociación protegida con acreedores | Busca reestructurar deuda y continuar operando |
| Ghost-Bikes GmbH | Procedimiento concursal sin solución de continuidad | Venta del stock y cierre progresivo |
| Haibike | Acuerdo de adquisición de activos | Continuidad prevista bajo Bike Tree/DuTech |
| Winora | Acuerdo de adquisición de activos | Continuidad prevista, con reducción de plantilla |
| Lapierre | Reorganización judicial en Francia | Continúa operando mientras busca una solución |
La diferencia esencial es que, en el caso de Haibike y Winora, hubo una propuesta de adquisición de activos que los acreedores aceptaron como una vía para preservar parte de la actividad. En Ghost, los responsables del procedimiento concluyeron que las propuestas de continuidad no ofrecían un resultado económico suficientemente favorable.
No tenemos información detallada de las valoraciones de cada oferta, por lo que no podemos atribuir esa diferencia exclusivamente a la popularidad, la tecnología o la calidad de las bicicletas de una u otra marca.
El desmantelamiento de Accell va mucho más allá de Ghost
Ghost y Haibike son parte de una historia empresarial mayor. Accell Group, que llegó a reunir algunas de las marcas europeas de bicicletas más reconocidas, fue adquirido mayoritariamente por KKR en 2022, justo cuando empezaban a desaparecer las condiciones extraordinarias que habían impulsado el mercado durante la pandemia.
La compañía intentó distintas operaciones de refinanciación y reorganización durante 2024 y 2025, pero no consiguió establecer una solución sostenible. La posterior búsqueda de un comprador para el conjunto del grupo tampoco tuvo éxito y comenzaron procedimientos de insolvencia en diferentes países europeos.
Uno de los casos que ya analizamos en Trigloberos es el de Lapierre y los problemas que su situación estaba causando al equipo Picnic PostNL. Lapierre se encuentra bajo un procedimiento judicial de reorganización en Francia, pero continúa operando mientras busca una salida.
La desaparición o reorganización de empresas que formaban parte de un mismo grupo también demuestra algo: una marca puede tener reconocimiento, deportistas profesionales utilizándola y clientes fieles, pero continuar dependiendo de las decisiones financieras de su propietario.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí si el boom de la pandemia terminó hace años?
Ésta es probablemente la pregunta más interesante de toda la historia. Han pasado varios años desde que desaparecieron las restricciones de movilidad y el excepcional aumento de demanda de bicicletas, pero sus consecuencias financieras siguen apareciendo en 2026.
Durante 2020 y 2021 ocurrió algo que parecía impensable: había consumidores dispuestos a comprar bicicletas que las tiendas simplemente no podían conseguir. Las cadenas de suministro estaban tensionadas y los fabricantes aumentaron pedidos, capacidad productiva e inversiones para intentar atender la demanda.
El problema es que fabricar una bicicleta no consiste en pulsar un botón. Hay que encargar cuadros, grupos, ruedas, suspensiones y componentes con mucha antelación. Durante la pandemia los plazos se alargaron, las empresas adelantaron pedidos y parte del material terminó llegando cuando el consumidor ya no compraba al mismo ritmo.
A partir de 2022 y especialmente durante 2023 y 2024, buena parte de la industria se encontró con almacenes demasiado llenos. Los fabricantes necesitaban vender las bicicletas ya producidas y los distribuidores intentaban liberar capital inmovilizado en existencias.
Empezó entonces una guerra de descuentos que llegó a afectar incluso a empresas que no habían acumulado tanto inventario. Si una tienda tiene disponible una bicicleta rebajada un 40 %, resulta mucho más difícil vender al precio previsto la siguiente generación.
El problema de fabricar demasiado no termina cuando se venden las bicicletas sobrantes. Si para liquidarlas hay que reducir drásticamente los precios, los márgenes desaparecen. Y si además la empresa se endeudó para financiar nuevas fábricas, productos o adquisiciones, las obligaciones financieras continúan incluso cuando la demanda empieza a normalizarse.
Ésta es una posible explicación de por qué vemos procedimientos de insolvencia y reestructuración cuando los indicadores generales ya no son tan negativos como hace dos o tres años. El mercado puede estar estabilizándose y, al mismo tiempo, haber compañías cuya estructura financiera se haya quedado demasiado dañada para recuperarse únicamente vendiendo algunas bicicletas más.
Y aquí llega la contradicción: Shimano empieza a recuperarse
La situación sería más sencilla de interpretar si todos los fabricantes estuvieran anunciando caídas generalizadas de ventas, pero los datos recientes no cuentan exactamente eso.
Shimano publicó el 27 de octubre sus resultados de los primeros nueve meses de 2026 y su división de componentes para bicicletas registró un incremento de ventas del 4,6 % interanual, hasta aproximadamente 278.400 millones de yenes. Su beneficio operativo en esa división aumentó un 10,9 %.
La compañía también señaló que los inventarios del mercado estaban avanzando gradualmente hacia niveles más equilibrados. Esto no significa que todos los segmentos o regiones hayan vuelto a crecer, pero sí que existen señales de mejora.
El informe europeo publicado este verano por European Cycling Industries va en una dirección parecida. Durante 2025 se vendieron en Europa alrededor de 15,6 millones de bicicletas y bicicletas eléctricas, un 2,6 % menos que el año anterior, pero la industria describe una transición hacia un mercado más estable y adaptado a la demanda real.
Un estudio adicional de la propia asociación muestra, no obstante, que la corrección no había terminado para todos: el 50 % de las empresas encuestadas seguía señalando el exceso de bicicletas completas en inventario como un problema para su negocio durante 2026.
Por tanto, no hay una contradicción real. Podemos tener una industria que empieza a encontrar su equilibrio y, al mismo tiempo, empresas que siguen arrastrando las consecuencias de años anteriores.
Ni siquiera las empresas pequeñas se libran: el caso North Shore Racks
La situación tampoco afecta exclusivamente a fabricantes de bicicletas completas. El 2 de noviembre se conoció que North Shore Racks, especialista canadiense en portabicicletas con 22 años de trayectoria, había cerrado su almacén y decidido suspender temporalmente sus operaciones.
La compañía citó los cambios del mercado, el aumento de costes y las dificultades derivadas de los aranceles comerciales. Su intención declarada es reconsiderar el futuro del negocio y explorar alternativas para volver a operar.
Aquí también debemos evitar una conclusión precipitada: North Shore Racks ha anunciado una pausa, no una liquidación definitiva. Además, sus problemas incluyen factores específicos como costes y aranceles que no podemos atribuir exclusivamente al exceso de bicicletas heredado de la pandemia.
Pero su situación ayuda a mostrar que las tensiones del sector también alcanzan a proveedores y fabricantes de accesorios, no únicamente a las grandes marcas de cuadros y bicicletas.
¿Significa todo esto que las bicicletas son demasiado caras?
Creo que hay una reflexión interesante desde el punto de vista del consumidor. Durante años hemos visto crecer el precio de las bicicletas de gama alta, aparecer transmisiones electrónicas, cuadros cada vez más integrados, nuevas plataformas aerodinámicas y modelos cuyo precio se aproxima al de una motocicleta.
Eso no significa que toda la industria sea igual ni que los fabricantes hayan fijado precios arbitrariamente. Detrás hay costes de desarrollo, materiales, fabricación, distribución, garantías y servicios que debemos tener en cuenta.
Pero el mercado también ha vivido un periodo en el que los descuentos constantes han cambiado las expectativas de compra. Si sabemos que una bicicleta de 6.000 euros puede terminar rebajada considerablemente unos meses después, resulta comprensible que muchos consumidores decidan esperar.
Y una empresa que necesita mantener sus márgenes para amortizar inversiones no puede vivir indefinidamente vendiendo toda su producción mediante grandes promociones.
Hace unos días analizábamos cómo debemos interpretar las cifras de rendimiento que anuncian las marcas cuando presentan una bicicleta nueva. La industria sigue produciendo avances tecnológicos muy interesantes, pero convencer a un ciclista de sustituir una bicicleta que ya funciona perfectamente no es tan fácil como anunciar unos cuantos vatios menos de resistencia.
¿Y qué pasa con quien ya tiene una Bianchi, una Ghost o una Lapierre?
Es otra de las preguntas importantes que aparecen cuando una marca entra en dificultades. Que una empresa solicite protección frente a acreedores no significa que sus bicicletas dejen de tener garantía o que su red comercial desaparezca inmediatamente.
El caso de Ghost es diferente porque existe un plan de cierre empresarial. Quienes ya poseen una bicicleta o están pensando en adquirir unidades de stock deberían consultar con su distribuidor qué entidad asumirá la atención posventa, cómo se gestionarán las garantías y qué disponibilidad de piezas específicas existe.
Conviene distinguir además entre componentes estándar, como transmisiones, neumáticos o frenos de terceros, y elementos propios del fabricante, como determinadas bieletas de suspensión, patillas, piezas de integración o elementos específicos del cuadro. Son estos últimos los que pueden resultar más difíciles de conseguir si desaparece el soporte comercial habitual.
No podemos dar por canceladas todas las garantías ni afirmar que cualquier pieza vaya a quedar sin suministro. La respuesta depende de la legislación aplicable, la fecha de compra, el vendedor y los acuerdos concretos que se establezcan durante cada procedimiento.
La industria no necesita necesariamente vender más bicicletas: necesita volver a ganar dinero con ellas
Mirando en conjunto los casos de Bianchi, Ghost, Haibike, Winora y Accell, me parece que la principal lección no está en el número de empresas que atraviesan dificultades, sino en el tipo de decisiones que llevaron a algunas de ellas hasta aquí.
Durante la pandemia parecía que la demanda no tenía techo. Invertir en fábricas, ampliar catálogos, abrir nuevos mercados y aumentar la capacidad productiva podía parecer una respuesta lógica a una oportunidad extraordinaria.
Cuando aquella oportunidad empezó a normalizarse, el problema dejó de ser conseguir suficientes bicicletas y pasó a ser venderlas sin destruir los márgenes. Y para las empresas que habían asumido compromisos financieros elevados, volver a unas ventas razonables podía no ser suficiente.
Los últimos datos de Shimano y de la industria europea demuestran que el ciclismo no está desapareciendo como actividad ni que todos los fabricantes estén necesariamente en retroceso. Pero una mejora del mercado no rescata automáticamente a las compañías que arrastran deudas, inventarios excesivos y estructuras demasiado grandes.
Bianchi todavía tiene una oportunidad para reorganizarse. Ghost no ha encontrado una solución que permita continuar con su actividad actual. Haibike y Winora seguirán adelante bajo otro propietario, aunque con menos trabajadores. Son desenlaces diferentes de una crisis que lleva años transformando la industria europea de la bicicleta.
La bicicleta sigue teniendo futuro. Hay usuarios, innovación, movilidad, deporte y empresas que empiezan a recuperar ventas. El problema es que algunas decisiones tomadas durante los años de crecimiento extraordinario siguen pasando factura cuando el mercado ya ha cambiado.
Quizá la gran lección de esta crisis sea precisamente ésa: no basta con que las bicicletas se vendan. Hay que conseguir que el negocio que hay detrás sea sostenible cuando llega el momento de dejar de venderlas como si cada año fuera 2021.











