En el estreno del podcast Junkyard Dogs, la triatleta profesional Fenella Langridge abrió su corazón y compartió detalles íntimos de su vida deportiva, desde sus humildes comienzos en la natación hasta su evolución como una de las figuras destacadas del triatlón. Grabado en Taupo, Nueva Zelanda, previo al IRONMAN el episodio combina anécdotas divertidas, reflexiones profundas y consejos para quienes buscan adentrarse en el mundo del deporte de resistencia.
De nadadora «promedio» a referente en el agua
Fenella reveló que, aunque hoy es conocida por su destreza en el agua, no siempre fue la nadadora más destacada. De hecho, su padre solía describirla como «promedio» en comparación con sus hermanos, quienes lograron tiempos nacionales. «Siempre disfruté nadar, pero no era lo mío competir. Iba a la piscina los sábados por la mañana más para divertirme con mis amigos que para entrenar en serio», confesó entre risas.
Sin embargo, su perspectiva cambió cuando comenzó a trabajar con entrenadores que le enseñaron la importancia de la técnica y la eficiencia. «Ahora, mirando atrás, me doy cuenta de que no pensaba en mi posición corporal o en mi ritmo. Solo nadaba por diversión. Pero cuando empecé a entrenar con más estructura, todo cambió«, explicó.
El salto al triatlón y la influencia de sus entrenadores
Langridge también habló sobre su transición al triatlón, un deporte al que llegó casi por casualidad. «Comencé a participar en carreras locales y me enganché. Lo vi como una posible carrera, algo que no quería dejar», recordó. Sin embargo, no todo fue fácil. Fenella destacó los desafíos que enfrentan los atletas, especialmente en el ámbito económico y las barreras impuestas por las federaciones nacionales.
Además, compartió cómo la figura de sus entrenadores ha sido crucial en su desarrollo. «Trabajar con alguien que te exige al máximo pero que también cree en ti es invaluable. A veces miras el plan de entrenamiento y piensas: ‘¿En serio?’. Pero al final, sabes que es lo que necesitas para mejorar», afirmó.
Reflexiones sobre la vida deportiva y el futuro
El episodio también tocó temas más personales, como el equilibrio entre la vida deportiva y la familiar. La británica admitió que ser madre ha añadido una capa adicional de complejidad a su carrera. «Es un cambio enorme, y a veces subestimamos cuánto energía y tiempo requiere. Pero también es una experiencia que te hace crecer en muchos aspectos», comentó.
Sobre su futuro, se mostró abierta a explorar nuevas oportunidades, desde la apertura de un café hasta la posibilidad de dedicarse al comentario deportivo. «Me encantaría compartir mi pasión por el triatlón con otras personas, especialmente con los más jóvenes», dijo.
Un mensaje para los aspirantes a deportistas
Para cerrar, Fenella dejó un mensaje inspirador para quienes buscan adentrarse en el mundo del deporte: «No se obsesionen con los números o los resultados inmediatos. Disfruten el proceso, sonrían ante los desafíos y nunca dejen de creer en sí mismos. El camino puede ser duro, pero también increíblemente gratificante».
El primer episodio de Junkyard Dogs ofrece una mirada íntima a la vida de Fenella Langridge.











