La Federación Española de Triatlón está revisando los criterios que determinan qué deportistas españoles pueden obtener la autorización necesaria para competir como PRO en pruebas internacionales de media y larga distancia. La noticia puede parecer administrativa hasta que se aplica la normativa actual a nombres concretos. Y entonces aparece una paradoja bastante difícil de explicar: una deportista situada entre las quince mejores del mundo puede tener problemas para cumplir los requisitos.
La Junta Directiva y la Comisión Delegada de FETRI analizaron este jueves un borrador con modificaciones sobre los criterios actuales de autorización para el triatlón de larga distancia élite. La Federación no ha hecho público todavía qué apartados pretende cambiar, por lo que cualquier detalle sobre los nuevos requisitos sería especulación.
Lo que sí podemos hacer es revisar la normativa vigente y comprobar por qué necesita una actualización. En Trigloberos ya analizamos en febrero los problemas que podía generar el nuevo sistema para obtener la autorización PRO. Ocho meses después, algunos ejemplos resultan todavía más llamativos.
Primero: FETRI no tiene una licencia PRO
La Circular 2/2026 aclara que la Federación Española no dispone propiamente de una licencia profesional de larga distancia. Lo que expide es un certificado denominado FETRI Long Distance Triathlon Elite Authorization, destinado a acreditar ante organizadores internacionales que un deportista reúne determinados méritos deportivos.
Es importante distinguir ambas cosas. El certificado no convierte jurídicamente a nadie en profesional ni equivale a la consideración de deportista de alto nivel. Sirve fundamentalmente para responder al requisito de organizadores como IRONMAN cuando solicitan a los españoles una acreditación de su federación para competir en categoría PRO.
Los ocho criterios que existen actualmente
La normativa vigente establece ocho vías. La primera es un requisito obligatorio y las restantes permiten acreditar el nivel deportivo.
- Tener licencia nacional en el momento de solicitar la autorización.
- Haber sido deportista olímpico en alguno de los dos Juegos Olímpicos inmediatamente anteriores.
- Haber participado en las Series Mundiales durante los dos años anteriores.
- Haber participado mediante convocatoria en un Campeonato del Mundo o Campeonato de Europa de media o larga distancia durante los dos años anteriores.
- Haber terminado Top 20 en uno de los dos últimos Campeonatos de España de media o larga distancia y a menos de un 8% del ganador.
- Estar Top 15 del Ranking FETRI de media y larga distancia, cumpliendo además la condición relativa a la diferencia de puntos con respecto a la primera posición.
- Estar Top 50 del ranking de larga distancia de World Triathlon en el momento de solicitar la autorización.
- Haber quedado clasificado como PRO en el Campeonato del Mundo IRONMAN o IRONMAN 70.3 durante los dos años anteriores.
La normativa completa puede consultarse en la Circular 2/2026 publicada por FETRI.
La filosofía resulta comprensible: sustituir decisiones subjetivas por resultados verificables. El problema aparece cuando las estructuras del triatlón profesional cambian más rápido que los criterios utilizados para medirlas.
Sara Pérez Sala: 14.ª del mundo y 9.ª del T100
El ejemplo de Sara Pérez Sala permite entenderlo especialmente bien. Actualmente ocupa la 14.ª posición del ranking mundial PTO y es la primera española. En la clasificación del T100 aparece además en la novena posición.
En 2026 ha sido sexta en Gold Coast T100, undécima en Vancouver y tercera en Challenge Samarkand. En 2025 terminó tercera en Wollongong T100, novena en la final mundial del T100 en Qatar, ganó Challenge Xiamen y Challenge Samarkand y fue cuarta en IRONMAN 70.3 Nice.
Sin embargo, ni el ranking PTO ni el ranking T100 aparecen entre los ocho criterios de FETRI. El criterio internacional de ranking utiliza específicamente la clasificación de larga distancia de World Triathlon, donde Sara no aparece actualmente entre las cincuenta primeras.
Durante 2026 todavía dispone de otra vía: fue PRO en el Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 de Taupō en diciembre de 2024. El problema llega en 2027, cuando ese resultado dejará de estar dentro de los dos años anteriores exigidos por el criterio número 8.
La paradoja: con la redacción actual, estar entre las quince mejores triatletas del mundo según PTO y dentro del Top 10 del T100 no garantiza por sí mismo la autorización española para competir como PRO en una prueba IRONMAN.
Y sus resultados como guía tampoco solucionan el problema
El currículum reciente de Sara tiene además una peculiaridad extraordinaria. Desde 2024 compagina su carrera profesional con el papel de guía de Susana Rodríguez en la categoría PTVI para deportistas con discapacidad visual.
Juntas fueron campeonas paralímpicas en París 2024 y después han continuado acumulando títulos internacionales. Sara ha acompañado a Susana en títulos mundiales y europeos, incluido el Campeonato de Europa de Tarragona 2026 y el Mundial de Pontevedra 2026.
FETRI reconoce formalmente ese papel en sus convocatorias: Sara aparece expresamente como “GUÍA” de Susana Rodríguez en la selección española de triatlón paralímpico.
Sin embargo, esos resultados tampoco parecen ofrecer una vía dentro de la circular actual. El segundo criterio habla de deportistas olímpicos, no de participantes o guías en Juegos Paralímpicos. Y el cuarto exige haber competido mediante convocatoria en un Mundial o Europeo de media o larga distancia; los campeonatos PTVI en los que compite junto a Susana pertenecen al paratriatlón y se disputan sobre distancias mucho más cortas.
Por tanto, sus resultados como guía sirven para demostrar todavía mejor el nivel deportivo de Sara, pero leyendo literalmente los criterios actuales no le proporcionan ninguna vía adicional para obtener el certificado de larga distancia élite.
Carolina Ortuño ya mostró otro problema cuando apareció la norma
El caso de Sara no es el primero que permite comprobar los límites del sistema. Cuando la circular apareció el 19 de febrero, Carolina Fernández Ortuño venía de disputar tres IRONMAN como profesional en 2025.
Había terminado 11.ª en IRONMAN Texas, 7.ª en IRONMAN Vitoria-Gasteiz y 9.ª en IRONMAN Cozumel. Ninguno de esos resultados era un Mundial IRONMAN y, por tanto, competir ya como profesional y conseguir resultados de ese nivel no garantizaba automáticamente cumplir el nuevo requisito.
La temporada 2026 ha cambiado posteriormente su situación. Carolina terminó sexta en el Campeonato de España de larga distancia de Doñana, un resultado que puede abrirle ahora una de las vías nacionales siempre que se cumpla también la diferencia porcentual respecto a la vencedora establecida por la circular.
El problema de febrero era otro: la norma llegó cuando varios deportistas ya habían organizado su calendario bajo unas condiciones diferentes. Más allá de si los criterios son demasiado exigentes o demasiado permisivos, publicarlos cuando la temporada profesional ya había comenzado fue uno de sus puntos más discutibles.
El T100 muestra por qué el mapa profesional ha cambiado
Parte del problema parece estar en la velocidad con la que ha evolucionado el triatlón de media distancia. Cuando un sistema utiliza rankings concretos para determinar quién tiene nivel profesional, debe decidir cuáles representan realmente el deporte actual.
T100 está organizado en colaboración con World Triathlon y reúne a buena parte de las mejores especialistas del mundo, pero su clasificación no aparece como criterio. PTO dispone además de un ranking mundial construido sobre resultados de los principales circuitos profesionales, pero tampoco forma parte de la circular.
Al mismo tiempo, sí existe una vía mediante el ranking específico de larga distancia de World Triathlon, una clasificación en la que actualmente Sara Pérez Sala no está entre las cincuenta primeras mientras ocupa la posición 14 del ranking PTO.
No significa que un ranking tenga que sustituir necesariamente al otro. Significa que la revisión anunciada por FETRI tiene una pregunta bastante evidente encima de la mesa: qué herramientas representan mejor hoy el nivel real de un especialista de media y larga distancia.
FETRI reconoce que quiere cambiar algo, pero todavía no sabemos qué
La información publicada tras la reunión de la Junta Directiva y la Comisión Delegada únicamente señala que se ha analizado un borrador de los criterios de autorización para larga distancia élite y que ese documento contempla modificaciones de determinados apartados.
No conocemos todavía cuáles. No sabemos si se incorporará PTO, T100, nuevas pruebas internacionales, un sistema de excepciones justificadas, cambios en los porcentajes nacionales o una ampliación de los periodos de vigencia.
Lo razonable sería que, si la normativa va a modificarse para 2027, el texto definitivo estuviera disponible antes de que los deportistas cerrasen su temporada. En deportes donde inscripciones, vuelos y preparación se planifican con muchos meses de antelación, el calendario normativo también forma parte del problema.
Y del Campeonato de España de larga distancia, ninguna novedad en esta reunión
La reunión federativa llega pocos días después de un Campeonato de España de larga distancia de Doñana sobre el que hemos hablado mucho durante la última semana. Solo 43 deportistas élite tomaron la salida: 31 hombres y 12 mujeres.
Antes de la carrera preguntamos a los propios participantes si el Campeonato de España de larga distancia debería disputarse sobre un full o sobre una distancia más corta. Después analizamos qué ocurrió realmente en Doñana a partir de los testimonios de sus protagonistas, incluyendo la baja participación élite, las condiciones de natación y las dificultades para seguir la competición desde fuera.
La nota pública de la reunión de este jueves no menciona una revisión del formato del Campeonato ni hace referencia a lo ocurrido en Doñana. Eso resulta llamativo por la proximidad temporal, pero no permite concluir que la prueba vaya a mantenerse igual en 2027.
De hecho, la propia FETRI publicó el 9 de octubre el calendario nacional del próximo año y dejó expresamente pendiente de decidir la sede del Campeonato de España de larga distancia y Aquabike 2027. Marbella T100 sí está confirmada como Campeonato de España de media distancia; la larga todavía no tiene sede anunciada.
A 24 de octubre, por tanto, no podemos decir que Doñana vaya a repetir en 2027. Lo que sí podemos decir es que la última reunión federativa no ha comunicado ninguna novedad sobre el formato, la sede o una posible revisión del Campeonato después de la edición de este año.
Dos debates que terminan cruzándose
En apariencia son asuntos diferentes: una cosa es decidir quién puede recibir una autorización para correr internacionalmente como PRO y otra organizar el Campeonato de España de larga distancia.
Pero existe una conexión evidente. Dos de los criterios actuales dependen directamente del Campeonato de España y del Ranking FETRI MD/LD. Eso significa que el sistema utilizado para acceder al profesionalismo internacional también aumenta la importancia deportiva de las competiciones nacionales.
Si queremos que esas pruebas sean una vía relevante hacia el deporte profesional, resulta igualmente razonable exigir que tengan participación, prestigio, organización y visibilidad acordes con ese papel.
La revisión anunciada por FETRI ofrece una oportunidad para corregir algunos de los problemas que dejó la primera versión de la norma. El objetivo de disponer de criterios objetivos sigue teniendo sentido; lo difícil es conseguir que esos criterios representen un deporte profesional que está cambiando muy deprisa.
Cuando una deportista puede ser 14.ª del mundo según PTO, novena del T100, campeona paralímpica y mundial como guía y aun así necesitar encontrar una casilla concreta para acreditar que tiene nivel PRO, quizá no sea el nivel deportivo lo que necesite revisión. Quizá sea el formulario.











