El triatleta neozelandés, subcampeón en París 2024, se enfrenta a un largo proceso de rehabilitación después de sufrir múltiples lesiones en un choque con un camión en Japón. Usa oxigenoterapia para acelerar su vuelta a las competiciones.
Hayden Wilde, medallista de plata en triatlón en los Juegos Olímpicos de París 2024, ha revelado los dramáticos detalles de su recuperación tras un terrible accidente en bicicleta que puso en riesgo su carrera deportiva. El neozelandés de 27 años sufrió un pulmón perforado, seis costillas fracturadas y graves daños en la escápula izquierda después de ser atropellado por un camión en Tokio, apenas 12 horas después de lograr su mejor marca personal en una carrera de 10 km (27:39).
En el primer episodio de su nuevo vlog en YouTube, Wilde compartió su lucha para volver a la competición: «Esto es algo totalmente nuevo para mí. Nunca había tenido una lesión así», admitió. Tras no poder ser operado en Japón, fue trasladado de emergencia a Bélgica, donde los cirujanos pasaron cinco horas reparando sus heridas.
La cicatriz que impresiona
El atleta mostró las secuelas de la intervención quirúrgica, bromeando sobre su impactante cicatriz: «Parece que me comió un tiburón». Los médicos tuvieron que modificar el procedimiento durante la operación para evitar daños nerviosos, dejando una marca mucho más extensa de lo previsto.
Oxígeno y tecnología para sanar
Wilde está utilizando una cámara hiperbárica para acelerar su recuperación, una terapia que incrementa los niveles de oxígeno en el cuerpo hasta un 95%. «No soy científico, pero esto ayuda a la cicatrización y a la recuperación muscular», explicó. Además, ya ha comenzado fisioterapia y trabajo en cinta, con la esperanza de volver a la bicicleta en las próximas semanas.
A pesar del dolor y las limitaciones —como no poder ducharse en dos semanas para evitar infecciones—, el neozelandés mantiene el optimismo: «Espero volver más fuerte y estar en la línea de salida a finales de este año».
Mientras tanto, sus seguidores y el mundo del deporte siguen de cerca su evolución, admirando su determinación frente a un desafío que, por ahora, ha dejado una marca imborrable —tanto física como emocionalmente— en el campeón olímpico.











