La campeona mundial de Ironman en 2019 afronta un reto clave en Francia para asegurar su presencia en futuras competiciones, aunque llega con un déficit de preparación.
La alemana Anne Haug, campeona del mundo de Ironman en 2019, ha tenido un arranque de temporada lleno de altibajos. Tras una victoria aplastante en Volcano Triathlon de corta distancia en Lanzarote, su participación en el Challenge Salou terminó prematuramente debido a una lesión en el pie. Aunque no fue grave, la molestia la obligó a retirarse de carreras clave como IRONMAN Lanzarote y el de Hamburgo, comprometiendo su preparación.
Ahora, Haug centra sus esfuerzos en IRONMAN Les Sables d’Olonne, que se disputará el 22 de junio en su única edición como prueba de larga distancia antes de volver al formato 70.3 en 2026. Con solo 16 profesionales inscritos —entre ellas las favoritas Els Visser (Países Bajos), India Lee y Ruth Astle (Reino Unido)—, la alemana no solo buscará culminar la prueba para validar su derecho a competir (según la normativa que ampara a excampeonas), sino también luchar por la victoria pese a su falta de ritmo competitivo.
«No puedo permitirme riesgos«, parecen ser las palabras clave para Haug, quien, gracias a su título de 2019, solo necesita completar un IRONMAN este año para garantizar su plaza. Sin embargo, su ambición y experiencia la convierten en una rival a vigilar, incluso sin estar en su mejor forma.
El evento en la costa atlántica francesa repartirá tres plazas clasificatorias entre las profesionales, lo que añade un extra de motivación para una Haug que quiere dejar atrás los fantasmas de su inicio de temporada. ¿Logrará la alemana resurgir en Les Sables d’Olonne? La respuesta llegará en menos de dos semanas.











