El triatleta belga Pieter Heemeryck, quien comenzó el año como uno de los favoritos para el IRONMAN Nueva Zelanda, sigue lidiando con las secuelas de un grave accidente en entrenamientos que lo alejó de las pruebas.
El incidente ocurrió en marzo, cuando un automóvil lo impactó durante un entrenamiento en carretera, dejándolo con una fractura de clavícula y daños severos en su bicicleta. En ese momento, Heemeryck expresó en Instagram que se consideraba «afortunado» por las lesiones, dado lo violento del choque. Sin embargo, las consecuencias han sido más complejas de lo previsto.
Tras una cirugía y un intento de retorno en el IRONMAN 70.3 Kraichgau (mayo), el belga admitió que su cuerpo «se congeló por el miedo» en el segmento ciclista, afectado por las condiciones climáticas. Una semana después, logró un avance al completar T100 San Francisco, donde finalizó 12.º y destacó la importancia de «recuperar la confianza paso a paso».

No obstante, el impulso se truncó en T100 Vancouver, donde abandonó. Ahora, Heemeryck ha revelado la causa: una fractura por estrés en el sacro, detectada en una resonancia magnética tras la carrera. Esta nueva lesión lo obliga a otro período de recuperación y lo aparta del Challenge Roth, una prueba que esperaba con interés.
En sus redes sociales, el atleta agradeció a su equipo por el apoyo y aseguró que trabajará para «redefinir objetivos» en la segunda mitad de la temporada. Su mensaje refleja determinación: «Un accidente puede cambiar un año, pero volveremos».
Mientras tanto, el foco está en su rehabilitación, con la bicicleta como prioridad y la carrera a pie descartada temporalmente. La afición espera verlo pronto de vuelta en las competiciones.











