El Club Triatlón Vicálvaro se ha consolidado como un referente en la formación de jóvenes triatletas en la Comunidad de Madrid. Con 74 fichas federativas en la actualidad —una cifra que sigue creciendo— y unas instalaciones de primer nivel, este club demuestra que el trabajo bien planificado y la pasión por el deporte pueden dar frutos incluso en un distrito donde el triatlón no era una opción prioritaria hace unos años.
Un club nacido de la necesidad
Fundado hace diez años por Dani Múgica, profesor de educación física y director técnico del club, el proyecto surgió para cubrir un vacío deportivo en Vicálvaro. «Aquí los niños no tenían muchas alternativas, y el triatlón era una gran opción», explica Mujica. Lo que comenzó como una iniciativa escolar se transformó en un club que hoy combina formación lúdica y competitiva, con deportistas que ya destacan a nivel nacional.
El crecimiento ha sido constante: de unos pocos entusiasta, a las 74 fichas de federados federados, muchos de ellos en categorías inferiores.
Instalaciones y apoyo institucional
El club entrena en el Deportivo Municipal Margot Moles, un espacio que ha sido clave para su desarrollo. Además, desde varios años, el Ayuntamiento de Madrid reconoció al triatlón escolar como parte de su oferta deportiva, firmando un convenio pionero con el club. «Tenemos piscina y pista de atletismo juntas, algo ideal para entrenamientos y competiciones», comenta Múgica.
Formación adaptada y resultados
El club se divide en dos áreas:
- Escuela de iniciación (desde los 6 años), donde prima el juego y la diversión.
- Grupo de competición (a partir de 11-12 años), donde se busca el rendimiento sin perder de vista el disfrute.
Los resultados hablan por sí solos:
- 12 top 10 en Campeonatos de España cadete y júnior en los últimos años.
- 40 niños compiten asiduamente en el Circuito Escolar de Madrid.
El dilema de la Segunda División
Uno de los hitos recientes del club fue el ascenso a Segunda División en 2025, logrado con un equipo formado mayoritariamente por juveniles de la cantera. Sin embargo, Múgica es cauteloso: «Subir es un logro, pero no a cualquier precio. Si no tenemos garantías económicas y de estructura, no lo haremos».
El viaje a Banyoles para el ascenso costó 4.000 €, un esfuerzo económico que evidencia las dificultades de los clubes modestos. «No queremos quemar a los chicos ni hipotecar el proyecto», insiste.

Problemas éticos: el mercado de fichajes en juveniles
El club ha denunciado ante la Federación Española de Triatlón (FETRI) el contacto directo de algunos clubes con menores a través de redes sociales. «Es inaceptable que presidentes escriban a chavales de 16 años sin pasar por sus familias», afirma Mujica.
El futuro: consolidar antes que crecer
A pesar del éxito, el club prefiere consolidar su estructura antes de dar el salto definitivo. «Si en tres o cuatro años vemos que los chicos están preparados, daremos el paso. Pero no antes», concluye Mujica.
El Triatlón Vicálvaro es un ejemplo de cómo la pasión, la planificación y el respeto por los procesos pueden construir un proyecto deportivo sólido, incluso en un barrio donde el triatlón no era una prioridad. Ahora, con la mirada puesta en el futuro, el club sigue demostrando que el triatlón no son solo IRONMAN y larga distancia, sino también formación, valores y cantera.











