Jelle Geens protagonizó una jornada épica en el Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 de Marbella. El belga defendió su título con una actuación marcada por la adversidad, los problemas mecánicos y una caída temprana que lo obligó a detenerse en plena carretera antes de remontar y sellar uno de los triunfos más emocionantes del año.
Todo comenzó poco después de la primera transición. Geens sufrió una caída al tomar una curva demasiado rápido, lo que le provocó dolor en la cadera y daños en su bicicleta. Pese a ello, consiguió reincorporarse al grupo delantero, solo para volver a detenerse momentos después y reparar su cambio trasero, que había quedado torcido tras el impacto.
“Fue culpa mía. Simplemente tomé esa curva demasiado rápido. No tenía ni idea de que teníamos que girar a la derecha, así que derrapé y me fui por debajo de la barrera.” relató el belga en la retransmisión en directo. “Me quedé un poco atascado y la extensión derecha del manillar TT quedó cruzada. Tuve que seguir pedaleando así, y además no podía usar la marcha más pequeña porque la carcasa del cambio trasero estaba doblada”.
Geens explicó que, tras detenerse al final de la primera subida para enderezar la pieza, el comportamiento de la bicicleta mejoró. Sin embargo, el dolor en la cadera se hizo presente durante los primeros kilómetros de carrera a pie. “Me costó un poco arrancar, pero una vez que lo hice, me sentí muy fuerte.”
Pese a todo, el vigente campeón volvió a situarse en cabeza. En la carrera a pie, superó un inicio conservador hasta alcanzar al noruego Kristian Blummenfelt, con quien mantuvo un duelo vibrante que se resolvió a apenas cien metros de la meta. En un sprint memorable, Geens cruzó la línea de llegada tres segundos por delante del campeón olímpico, completando una de las defensas de título más heroicas en la historia reciente del triatlón.
Un triunfo con sabor familiar
Geens ya había derrotado a Hayden Wilde el año anterior en Nueva Zelanda y, con esta victoria sobre Blummenfelt, suma dos títulos mundiales consecutivos en las únicas dos ediciones que ha disputado del IRONMAN 70.3. “Es increíble. Este era el objetivo principal de la temporada”, aseguró. “Fuimos con la familia a Andorra para un bloque de entrenamiento en altura y llegué con confianza, pero tras la caída pensé que ya no tenía ninguna posibilidad”.
“Creo que poder hacerlo en familia y compartirlo con ellos lo hace aún más especial.” añadió emocionado. “Mi pequeña estaba allí gritando ‘papá, papá’. Ella no lo sabe ahora, pero dentro de unos años sabrá que estuvo presente y eso es algo realmente bonito.”
Entre golpes, grasa y emoción, Geens volvió a demostrar que el triatlón es tanto un deporte de resistencia como de corazón. En Marbella, fue ambas cosas: mecánico improvisado y campeón del mundo.











