Cada vez que salgo en bici con los chavales del club acaba apareciendo la misma conversación. “Hoy he movido tantos vatios”, “mira la normalizada que me ha salido”, “tengo más W/kg que tú”, “como siga así me acerco a Pogačar”… Evidentemente hay bastante cachondeo, pero también refleja bastante bien en lo que se ha convertido el ciclismo desde que casi todos llevamos un potenciómetro: hemos aprendido a hablar en vatios aunque no siempre estemos comparando realmente lo mismo.
Y reconozco que yo también caigo. Ves 300 W de normalizada, haces la división por tu peso, comparas con otra salida y enseguida empiezas a sacar conclusiones. El problema aparece cuando trasladamos exactamente esa misma lógica al ciclismo profesional, donde cada gran actuación termina convertida en un número: 6,5 W/kg, 6,8, 7,1, 7,5… Como si disponer de dos cifras con una décima bastara para decidir quién ha rendido más.
El Giro de Lombardía de Paul Seixas ofrece un ejemplo perfecto. El francés completó el Civiglio en 11:54 y diferentes análisis situaron su potencia alrededor de 7,1 W/kg. Es un número espectacular, pero antes de compararlo con Pogačar, Vingegaard, nuestro FTP o lo que hicimos el domingo con la grupeta necesitamos responder unas cuantas preguntas: ¿durante cuánto tiempo?, ¿la potencia está medida o estimada?, ¿qué peso se ha utilizado?, ¿iba solo o protegido?, ¿qué condiciones había y cuánta fatiga llevaba acumulada?
Porque 7 W/kg durante cinco minutos, 12 minutos o 40 minutos pueden compartir exactamente el mismo número y representar capacidades fisiológicas completamente diferentes. Y si además uno procede de un potenciómetro y otro de un cálculo realizado desde fuera de la carrera, la comparación empieza a complicarse todavía más.
Lo primero: ¿qué son realmente 7 W/kg?
Los vatios por kilogramo no son otra cosa que la potencia producida dividida entre el peso corporal del ciclista. Si un corredor de 70 kg genera 350 vatios, está produciendo 5 W/kg. Si genera 490 W, son 7 W/kg.
La normalización por peso resulta especialmente útil en subida porque una parte fundamental de la energía se emplea en elevar la masa contra la gravedad. Por eso un escalador pequeño puede producir menos vatios absolutos que un rodador grande y, sin embargo, subir considerablemente más rápido en una pendiente pronunciada.
| Peso del ciclista | Potencia a 7 W/kg | Potencia a 7,1 W/kg |
|---|---|---|
| 60 kg | 420 W | 426 W |
| 65 kg | 455 W | 462 W |
| 70 kg | 490 W | 497 W |
| 75 kg | 525 W | 533 W |
Por tanto, decir simplemente “ha hecho 7 W/kg” tampoco nos dice cuántos vatios estaba generando realmente. Dos ciclistas pueden producir exactamente los mismos vatios por kilo mientras uno mueve 420 W y otro más de 500.
Y aún falta otro detalle. Habitualmente los W/kg se calculan utilizando el peso corporal del ciclista, pero para subir una montaña hay que desplazar también bicicleta, bidones, ropa y material. Un corredor de 64 kg quizá tenga que elevar realmente más de 70 kg de sistema completo. Los W/kg siguen siendo una referencia extraordinariamente útil, pero no son por sí solos un modelo completo de la velocidad de ascensión.
Los 7,1 W/kg de Seixas no fueron 7,1 W/kg durante una hora
Este es probablemente el error más habitual cuando aparecen cifras profesionales. El análisis del Civiglio sitúa a Seixas alrededor de 7,1 W/kg durante 11 minutos y 54 segundos. No durante veinte minutos. No durante cuarenta. Y mucho menos durante una hora.
La duración cambia completamente el significado de una potencia. Nuestro máximo para cinco minutos necesariamente puede ser superior al máximo para veinte y éste, a su vez, superior al que podemos mantener durante una hora. La relación entre potencia y duración está tan bien establecida que constituye precisamente la base de los modelos modernos de perfil de potencia y potencia crítica.
7 W/kg durante 5 minutos ≠ 7 W/kg durante 12 minutos ≠ 7 W/kg durante 40 minutos. El número es idéntico; la capacidad fisiológica necesaria para sostenerlo no lo es.
En esfuerzos relativamente cortos podemos utilizar una mayor cantidad de nuestra capacidad de trabajo por encima de la potencia crítica. A medida que la duración aumenta, esa contribución finita pierde importancia relativa y el rendimiento depende cada vez más de la potencia que podemos sostener mediante nuestro metabolismo aeróbico.
Por eso comparar los 7,1 W/kg del Civiglio con una cifra de cuarenta minutos publicada por otro ciclista simplemente porque ambos incluyen un siete delante de la coma tiene poco sentido.
11:54 sigue siendo una barbaridad
Aclarar la duración no pretende quitar mérito a la actuación de Seixas. Al contrario: permite entenderla correctamente. El francés recorrió el Civiglio completo en 11:54, frente a los 12:32 registrados por Tadej Pogačar en 2022, una diferencia de 38 segundos. La comparación tampoco significa que haya superado al Pogačar actual; estamos enfrentando actuaciones separadas por cuatro años, con carreras, rivales y circunstancias diferentes.
El cálculo divulgado por diferentes análisis sitúa la ascensión de Seixas alrededor de 7,1 W/kg. Velo publicó además otro dato especialmente interesante: durante los primeros 2 minutos y 30 segundos del Civiglio se registraron unos 460 W, procedentes de los datos ofrecidos por Velon.
Aquí aparece una distinción fundamental. Ese dato inicial procede de información registrada durante la carrera, mientras que la cifra de 7,1 W/kg para toda la ascensión es una estimación construida a partir del rendimiento en la subida. Pueden resultar muy próximas, pero metodológicamente no son lo mismo.
tiempo de Seixas en el Civiglio.
estimación para la subida completa.
dato publicado para los primeros 2:30.
¿Son 450 vatios, 460 o algo diferente?
Si utilizamos como referencia los 64 kg empleados en algunos de los análisis publicados, 7,1 W/kg equivaldrían a unos 454 W. Parece una precisión considerable, pero basta con modificar ligeramente el peso asumido para cambiar la cifra relativa.
Imaginemos 450 W. Con 63 kg serían 7,14 W/kg. Con 65 kg, los mismos 450 W se convertirían en 6,92 W/kg. Una diferencia de apenas dos kilos en la masa asumida mueve el resultado aproximadamente dos décimas.
Esto me recuerda bastante a nuestras conversaciones después de entrenar. Nos ponemos a discutir si uno tiene 3,8 W/kg y otro 4,0 como si esa décima o esas dos décimas establecieran una jerarquía universal, cuando a veces ni siquiera sabemos exactamente cuánto pesábamos esa mañana, estamos comparando una salida de dos horas con otra de cuatro o uno ha hecho el puerto fresco y el otro ha llegado después de darse palos durante tres horas.
En profesionales ocurre exactamente el mismo problema, solo que elevado a otra escala. El peso que aparece en una ficha pública no tiene por qué ser exactamente el peso con el que un ciclista tomó la salida aquel día. Los corredores modifican su composición corporal durante la temporada y existen diferencias entre peso en ayunas, peso previo a la competición o simplemente cifras desactualizadas en bases de datos.
Esto importa mucho cuando discutimos apasionadamente si alguien produjo 6,9 o 7,1 W/kg. A veces la diferencia sobre la que estamos construyendo toda una comparación es del mismo orden que la incertidumbre que tenemos sobre la masa corporal utilizada para hacer el cálculo.
Un potenciómetro y una estimación no son lo mismo
Cuando un ciclista publica el archivo de su potenciómetro tenemos una medición directa del par y la velocidad angular, con las particularidades y margen de error del propio dispositivo. Cuando no disponemos de esos datos, los analistas pueden intentar reconstruir la potencia necesaria para subir utilizando velocidad, pendiente, masa y modelos físicos.
La idea funciona porque conocemos bastante bien las fuerzas que debe vencer un ciclista: gravedad, resistencia aerodinámica, rodadura, pérdidas mecánicas y, cuando cambia la velocidad, aceleración. En una subida pronunciada y estable, donde la gravedad domina buena parte de la demanda energética, las estimaciones pueden ser bastante útiles.
De hecho, un estudio publicado en 2026 desarrolló un modelo utilizando datos públicos de la cronoescalada de Peyragudes del Tour de Francia 2025 y comparó posteriormente las estimaciones con archivos reales de potenciómetro de 28 profesionales. El error absoluto medio fue de unos 14 W, aproximadamente un 3,65 %.
Eso demuestra que estimar no significa necesariamente inventar.
Pero tampoco significa medir.
El viento puede destrozar una estimación aparentemente perfecta
Existe un problema especialmente incómodo: la aerodinámica. Un trabajo anterior comparó potencias estimadas con potenciómetros en subidas de entre el 4,4 y el 10,7 % y encontró que, aunque las medias podían resultar bastante próximas, el error aleatorio alcanzaba aproximadamente ±6 % en condiciones sin viento y podía acercarse al ±10 % cuando el viento complicaba el escenario.
Los autores señalaron precisamente a la resistencia aerodinámica como la principal fuente de incertidumbre. Viento, dirección, posición sobre la bicicleta, superficie frontal, velocidad y drafting pueden modificar cuánto necesita producir un corredor para avanzar a la misma velocidad.
En un profesional produciendo alrededor de 450 W, un 6 % equivale a 27 W. No significa que cualquier estimación profesional tenga automáticamente un error de 27 W; significa que publicar una cifra como si fuese exacta al último vatio sin explicar cómo se ha obtenido puede transmitir una certeza que realmente no existe.
450 W estimados no significan necesariamente “el ciclista produjo exactamente 450 W”. Significan que, dadas determinadas suposiciones sobre masa, pendiente, velocidad, viento, aerodinámica y rodadura, el modelo calcula una potencia compatible con aquella ascensión.
Incluso subiendo, ir a rueda sigue importando
Existe además una idea muy extendida según la cual, cuando la pendiente es suficientemente pronunciada, la aerodinámica deja de importar. Disminuye muchísimo respecto a rodar a 50 km/h en llano, pero no desaparece.
Investigaciones mediante dinámica de fluidos computacional y túnel de viento han mostrado que, incluso subiendo al 7,5 % a velocidades cercanas a 22 km/h, rodar protegido puede reducir la potencia total necesaria de forma apreciable bajo determinadas configuraciones. A velocidades mayores, el ahorro puede crecer todavía más.
No significa que debamos aplicar un porcentaje concreto al Civiglio de Seixas. Su posición dentro de la carrera cambió y en la fase decisiva atacó para marcharse solo. Sirve para entender por qué dos ascensiones realizadas a la misma velocidad no son necesariamente equivalentes si una se hace en solitario y otra buena parte del tiempo detrás de otros corredores.
Lo mismo ocurre con el viento. Diez segundos de diferencia en una subida pueden hablarnos de condición física, pero también incorporar condiciones aerodinámicas diferentes que un simple cronómetro no puede separar.
Y luego está la resistencia a la rodadura
Los neumáticos, su presión, la superficie de la carretera y el coeficiente de rodadura también forman parte de la ecuación. En una pendiente del 10 % su peso relativo será menor que el de la gravedad, pero sigue existiendo. Cuando intentamos distinguir entre 6,9 y 7,0 W/kg, pequeños supuestos empiezan a acumularse.
Algo parecido ocurre con la bicicleta. Utilizamos los vatios por kilo del deportista como referencia fisiológica, pero la velocidad final depende de la masa total del sistema. Dos ciclistas de idéntico peso y potencia no subirán exactamente igual si existe una diferencia relevante en bicicleta, bidones, material o equipamiento.
Por eso los W/kg son una herramienta extraordinaria para describir rendimiento escalador, pero no una traducción perfecta entre potencia y velocidad.
La altitud también puede hacer que dos cifras idénticas no sean comparables
Otra variable que suele desaparecer de los titulares es la altitud. Conforme ascendemos disminuye la densidad del aire, algo que reduce la resistencia aerodinámica, pero también disminuye la presión parcial de oxígeno y con ella la capacidad de producir potencia aeróbica máxima.
El Civiglio no es precisamente un puerto de alta montaña y éste no es el factor fundamental para interpretar los datos de Seixas. Sí lo es cuando comenzamos a comparar actuaciones de Alpes, Pirineos, Sierra Nevada o grandes puertos situados a más de 2.000 metros como si el único dato relevante fuese el número de W/kg.
Hay otra variable enorme: lo que has hecho antes de llegar al puerto
Este punto, personalmente, es de los que más echo en falta cuando nos ponemos a comparar vatios. Un test de 12 minutos realizado fresco después de calentar no es equivalente a producir esa potencia después de varias horas de una clásica WorldTour.
Nos pasa también a nosotros a una escala muchísimo más humilde. Un día sales a buscar expresamente un segmento, llegas descansado y haces tu mejor potencia. Otro día llevas tres horas, has tirado del grupo, has subido dos puertos y alguien decide que es el momento perfecto para apretar en la última subida. Los W/kg pueden ser inferiores y, sin embargo, la actuación puede decir mucho más de tu estado de forma.
En ciclismo profesional se habla cada vez más de durabilidad: la capacidad para conservar nuestro perfil de potencia después de acumular mucho trabajo. Las investigaciones con profesionales y ciclistas élite muestran que la potencia máxima para diferentes duraciones cae conforme aumenta la fatiga previa, y que esa capacidad de preservar prestaciones es en sí misma un importante determinante del rendimiento.
Un estudio publicado este año con 90 ciclistas U23 de máximo nivel encontró descensos significativos del perfil de potencia después de diferentes cantidades de trabajo acumulado. En determinadas condiciones de fatiga, incluso la potencia máxima de 20 minutos disminuyó alrededor de un 14 %.
Por eso un dato profesional necesita dos relojes: cuánto duró el esfuerzo y cuántas horas o kilojulios llevaba el ciclista acumulados antes de empezarlo.
Hacer 7 W/kg durante doce minutos estando fresco sería extraordinario. Hacerlos al final de una de las grandes clásicas del calendario describe algo más: no solo una enorme potencia, sino la capacidad de seguir produciéndola después de haber gastado muchísimo antes.
Entonces, ¿cómo deberíamos comparar los vatios de dos profesionales?
Lo primero sería asegurarnos de que hablamos de esfuerzos razonablemente parecidos. Duración, pendiente, momento de la carrera y fatiga previa deberían estar siempre al lado del número. Comparar un esfuerzo de siete minutos con otro de cuarenta utilizando únicamente los W/kg equivale a comparar el ritmo de un 1.500 con el de una media maratón.
Después deberíamos saber de dónde procede la potencia. Un archivo real de potenciómetro nos ofrece mucha más confianza que una estimación externa, aunque el propio potenciómetro tampoco sea infalible. Si se trata de una estimación, interesa saber qué modelo se ha utilizado, qué masa se ha supuesto y hasta qué punto conocemos viento, drafting y condiciones de la subida.
Y finalmente necesitamos contexto competitivo. No es lo mismo un esfuerzo máximo desde fresco que uno producido después de cinco horas de carrera, ni atacar en solitario que subir protegido durante buena parte del segmento.
| Dato | Por qué importa |
|---|---|
| W/kg | Relaciona potencia con masa corporal, especialmente útil en subida. |
| Duración | Determina qué parte del perfil potencia-tiempo estamos observando. |
| Potencia medida o estimada | Define cuánta incertidumbre existe alrededor del dato. |
| Peso utilizado | Un pequeño cambio puede mover varias décimas los W/kg. |
| Trabajo previo | Permite saber si el esfuerzo se produjo fresco o bajo una enorme fatiga. |
| Viento y drafting | Pueden modificar de forma relevante la potencia necesaria incluso cuesta arriba. |
| Pendiente y velocidad | Determinan cuánto pesan gravedad y aerodinámica en el rendimiento. |
¿Podemos comparar los 7,1 de Seixas con nuestro FTP?
Esta es precisamente la broma que termina saliendo muchas veces en nuestras salidas. Alguien hace una arrancada, mira después el Garmin y aparece el inevitable “pues durante un minuto he movido más W/kg que Pogačar”. Técnicamente quizá incluso sea verdad en esa ventana concreta. El problema es todo lo demás.
Nuestro FTP intenta aproximarse a una potencia sostenible durante un periodo mucho mayor y, dependiendo del protocolo utilizado, ni siquiera representa exactamente la misma duración entre deportistas. Los 7,1 W/kg atribuidos a Seixas describen un esfuerzo de menos de doce minutos dentro de una competición profesional.
Si un ciclista popular tiene un FTP de 4 W/kg y ve que Seixas aparece con 7,1, no significa simplemente que el francés sea “un 77 % mejor”. Estamos comparando puntos diferentes de dos curvas de potencia distintas.
Para hacer una comparación algo más coherente tendríamos que mirar nuestro mejor esfuerzo de aproximadamente doce minutos y, aun así, seguirían quedando enormes diferencias de contexto. Probablemente nuestro registro se haya producido descansados o buscando expresamente ese segmento; el profesional puede estar haciendo el suyo después de horas de competición y miles de kilojulios acumulados.
Así que sí: podemos seguir diciendo en la grupeta que nos estamos acercando a Pogačar. Pero mejor no mandar todavía el currículum al UAE.
Por qué tampoco deberíamos obsesionarnos con una décima
Las redes han llevado las comparaciones hasta extremos curiosos. Un corredor aparece con 6,9 W/kg y otro con 7,1 y automáticamente interpretamos que existe una diferencia fisiológica gigantesca entre ellos.
Puede existir.
Pero cuando hablamos de estimaciones, dos décimas también pueden entrar dentro de las diferencias derivadas del peso supuesto, las condiciones aerodinámicas o el modelo utilizado. Los modelos modernos pueden acercarse mucho a los datos reales y, al mismo tiempo, mantener una incertidumbre individual suficiente para que no tenga demasiado sentido discutir por una décima como si fuera una medición de laboratorio.
Las estimaciones son útiles para analizar ciclismo cuando no tenemos el archivo real, pero deberíamos tratarlas como estimaciones y no como potencias conocidas con precisión absoluta.
Seixas sigue habiendo hecho una actuación excepcional
Nada de todo esto convierte el 7,1 en humo. Seixas fue 38 segundos más rápido que la referencia de Pogačar de 2022 en el Civiglio y después continuó aumentando su ventaja camino de Como. La carrera y el cronómetro son reales independientemente del modelo de potencia que utilicemos.
Hace unos días su actuación nos sirvió para explicar cómo Strava decide que un KOM parece humano o ha podido realizarse con un vehículo. Ahora nos ofrece una segunda lección sobre los datos: una cifra puede ser muy útil y seguir necesitando contexto.
Los 7,1 W/kg sirven para dimensionar lo extraordinariamente rápido que subió. Lo que no podemos hacer es separarlos de los 11:54, del peso supuesto, de las horas de carrera acumuladas y del hecho de que estamos hablando de una estimación.
La próxima vez que terminemos una salida hablando de vatios
Seguramente el próximo domingo vuelva a pasar. Dejaremos las bicicletas, alguien abrirá Garmin, Strava o TrainingPeaks y empezaremos: quién ha movido más vatios, quién tiene mejor normalizada, quién ha hecho su récord de cinco minutos y quién tiene más W/kg. Y me parece perfecto. Parte de la gracia de llevar todos estos datos es precisamente poder jugar con ellos, picarnos un poco y comprobar si estamos mejorando.
El problema empieza cuando olvidamos qué significa cada número. Los vatios por kilogramo han cambiado nuestra forma de entender el ciclismo y nos permiten comparar deportistas de diferente tamaño, analizar ascensiones históricas y poner cifras a actuaciones que antes solo describíamos diciendo que alguien “subía como un tiro”. Son una herramienta fantástica.
Pero los 7 W/kg no existen aislados. Existen durante cinco, doce o cuarenta minutos; medidos o estimados; frescos o después de miles de kilojulios; a rueda o en solitario; a nivel del mar o a dos mil metros.
Así que podemos seguir comparando nuestros números con los de los profesionales. Yo probablemente seguiré haciéndolo.
Solo hay que recordar una cosa cuando alguien diga que se está acercando a Pogačar:
“Vale. ¿Cuántos vatios por kilo, durante cuánto tiempo y después de cuántas horas de carrera?”











