La edición 2024 del Ironman World Championship en Kona, Hawái, reunió a los mejores triatletas del mundo, y entre ellos, Sam Laidlow destacó por su determinación y actitud valiente que le llegaron a costar la prueba. Así lo explica en un reciente vídeo.
La preparación previa: ciclos de entrenamiento y enfoque mental
La preparación de Sam Laidlow para Kona comenzó con un intenso programa de entrenamiento basado en ciclos de cuatro días. Estos ciclos incluían un día de alta intensidad en las tres disciplinas, seguido de una jornada de trabajo largo en bicicleta y natación, un tercer día con una carrera prolongada y natación vespertina, y finalmente, un día de recuperación. Este plan, repetido varias veces, buscaba optimizar su rendimiento y prepararlo para las condiciones extremas de Kona.
Sam detalló que su enfoque no solo era físico, sino también mental: «Mi objetivo era mantenerme constante en cada ciclo, asegurándome de que tanto mi cuerpo como mi mente estuvieran listos para el desafío de Kona. Entrenar aquí te enseña a adaptarte, porque las condiciones cambian constantemente». Además, trabajó en sesiones específicas para mejorar su rendimiento en el calor, utilizando técnicas como entrenamientos en interiores con alta temperatura y equipo diseñado para replicar las condiciones del evento.
El calor y la humedad de Hawái representaron un reto adicional. Aunque las temperaturas no parecían tan altas en papel, el francés destacó la intensidad del índice UV, que demandó una atención extra en la gestión del esfuerzo y la hidratación. “El objetivo es rendir cuando todos lo esperan”, consciente de la presión de portar el dorsal de un campeón del mundo.
Otro aspecto clave de su preparación fue la alimentación y la recuperación. «Sabía que cada detalle contaba, desde la nutrición adecuada hasta el descanso entre sesiones. Trabajé con mi equipo para asegurarme de que mi cuerpo tuviera todo lo necesario para recuperarse rápidamente y rendir al máximo en cada sesión».
El día de la carrera: estrategia y resistencia
En la mañana de la carrera, Laidlow se sintió tranquilo y preparado. En la natación, adoptó una estrategia inteligente: mantenerse con el grupo delantero, ahorrar energía y, si era necesario, aumentar el ritmo para romper el pelotón. En el segmento de ciclismo, buscó un equilibrio entre un inicio fuerte para separar grupos y mantener un ritmo controlado. Al llegar al tramo final del ciclismo, lideraba con una ventaja de seis minutos.
Sin embargo, los verdaderos desafíos emergieron en la maratón. Problemas estomacales y un ritmo cardiaco inusualmente bajo impidieron que Sam alcanzara su objetivo de correr un maratón en 2:43. A pesar de su esfuerzo, la fatiga y el dolor lo llevaron a reducir la velocidad considerablemente, lo que permitió que Patrick Lange lo adelantara en los últimos kilómetros. “Fue muy largo, los últimos 25 kilómetros se hicieron eternos”.
Reflexiones postcarrera: el valor de los sueños
Tras cruzar la meta, exhausto y frustrado, el triatleta de Canyon compartió sus pensamientos sobre la prueba. Aunque no logró su sueño de ganar en Kona, reconoció que perseguir ese objetivo es lo que lo motiva a seguir compitiendo. “Lo que me trae placer es perseguir ese sueño, y una de las ventajas es que todavía puedo seguir persiguiéndolo”
En una reflexión más profunda: “A veces sólo necesitas aceptar las cartas que te han tocado. He tenido un apoyo increíble desde joven, pero eso también conlleva una enorme presión para ser el mejor. Estoy agradecido, pero también reconozco que esta carrera es tan emocional como física”.
La conexión con Hawái: más que una carrera
Kona no es solo una prueba, es un lugar lleno de historia y espiritualidad. Inspirado por el concepto hawaiano de “Mana”, que representa la energía y el espíritu ancestral, Sam buscó canalizar esa fuerza para rendir al máximo. “Este lugar es especial; cada día que entrenas aquí te reta de maneras distintas. Las condiciones siempre cambian, y eso añade un nivel de mística que no encuentras en ningún otro lugar”
Mirando hacia el futuro
A pesar de las dificultades, Sam Laidlow demostró que es un competidor resiliente, dispuesto a aprender de las derrotas y seguir luchando por su sueño de conquistar Kona. “No me rendiré. Cada experiencia, buena o mala, me acerca a mi objetivo”.











