TradeINN Zarauzko Triatloia: el mito vuelve con una lista de salida infinita
La 38ª edición del triatlón más icónico del calendario nacional reunirá este sábado a 650 participantes elegidos por sorteo y a una élite de muchísimo nivel en una prueba que sigue siendo única por recorrido, ambiente e historia.
Hay triatlones que se hacen. Y luego está Zarautz. Una prueba que no necesita explicar demasiado por qué es especial: casi 3 kilómetros de natación en mar abierto desde Getaria, 80 kilómetros de bici con Meagas y San Blas, y 20 kilómetros a pie por un circuito donde el público convierte el sufrimiento en algo bastante parecido a una fiesta.
Este sábado arranca la 38ª edición del trade INN ZARAUZKO TRIATLOIA, uno de los triatlones más míticos del circuito nacional y, seguramente, también uno de los más selectos. No porque falten ganas de estar allí, precisamente, sino porque solo 650 participantes tendrán dorsal después de haber ganado su plaza por sorteo entre más de 2.300 aspirantes.
Y eso ya dice mucho de la prueba. Zarautz no es una carrera a la que te apuntas sin pensar mientras tomas café. Zarautz se busca, se desea, se espera y, muchas veces, se sufre antes incluso de estar en la línea de salida: primero en el sorteo, después en el mar y más tarde en cada metro de un recorrido que no regala nada.
La edición de este año llega, además, con uno de los carteles élite más potentes que se recuerdan tanto en categoría masculina como femenina. Una de esas listas que repasas y piensas: “vale, aquí puede pasar de todo”.

Una salida élite de las que no caben en una previa
En categoría masculina, el cartel es directamente una barbaridad. Estará Antonio Benito, ganador en 2024 y 2022, uno de esos nombres que siempre obligan a mirar la carrera con atención. También Guillem Montiel, vencedor en 2025, que vuelve al lugar donde ya sabe lo que es ganar.
A ellos se suma Emile Blondel-Hermant, ganador este año en Zuia, y un Thomas Steger que llega después de imponerse la semana pasada en vi half gasteiz con récord incluido. Por si faltaban ingredientes, aparecen también Xandre Álvarez, Nacho Gálvez, Mikel Arrasate, Pello Osoro, Haritz Gárate, Sergio López, Matteo Reddy, Carlos Oliver y una lista que parece no terminar nunca.
En mujeres, la cosa no baja precisamente el nivel. Helene Alberdi, ganadora en 2022 e incombustible cada vez que se pone un dorsal, compartirá escenario con Alanis Siffert, vigente campeona, además de Chloé Nicolas, Anna Noguera, Marta Borbón, Anne-Sophie Pierre, Mikayla Messer, Carolina Ortuño y muchas otras aspirantes a una carrera que rara vez permite esconderse.
Zarautz no solo reúne tradición. Este año también presenta una de las listas de salida más competitivas del calendario nacional, con ganadores recientes, especialistas en media distancia y deportistas internacionales capaces de romper la carrera desde cualquiera de los tres segmentos.
Zarautz no es solo una carrera dura. Es una carrera con identidad. Y eso, después de tantos años, sigue pesando más que cualquier campaña de marketing.
Una natación que ya selecciona antes de tocar la bici
El primer filtro llega en el Cantábrico. La natación del Zarauzko Triatloia no es una vuelta a boyas dentro de una bahía tranquila. Es una travesía en mar abierto desde Getaria hasta la playa de Zarautz, de casi tres kilómetros, con todo lo que eso implica: orientación, oleaje, corrientes, cabeza fría y respeto.
Ese sector ya explica por qué muchos triatletas se piensan dos veces apuntarse al sorteo. No basta con nadar “bien”. Hay que saber competir en mar abierto, gestionar la distancia y llegar a la T1 con la carrera viva, pero sin haber dejado allí media prueba.
Zarautz empieza lejos de la meta. Y empieza, literalmente, en otro pueblo.
Meagas, San Blas y una bici que no perdona
Si la natación pone respeto, la bici pone carácter. El sector ciclista ronda los 80 kilómetros y tiene una personalidad muy marcada: tres subidas al puerto de Meagas y el temido Muro de San Blas, con pendientes que alcanzan el 20% y que vuelven a convertir la prueba en algo más que una cuestión de vatios.
San Blas no es solo una rampa. Es un punto de peregrinación para el público, una zona donde el ruido sube tanto como el desnivel y donde el triatleta pasa de calcular desarrollos a intentar no poner pie a tierra mientras la gente abre pasillo.
Ese es otro de los secretos de Zarautz: el recorrido es duro, sí, pero también está vivo. No se compite en una carretera vacía. Se compite dentro de una atmósfera que empuja, aprieta y se te queda grabada.
El recorrido, en tres actos
- Natación: casi 3 kilómetros en mar abierto, en una travesía en línea desde Getaria hasta Zarautz.
- Ciclismo: unos 80 kilómetros con tres subidas a Meagas y el Muro de San Blas como punto más explosivo del circuito.
- Carrera a pie: 20 kilómetros en tres vueltas por Zarautz, con paso por el centro, el Malecón, la Kale Nagusia y la pasarela de las dunas.

La carrera a pie: donde todo el mundo quiere llegar
Y después de nadar desde Getaria, de pelear con Meagas, de sobrevivir a San Blas y de volver a Zarautz con las piernas ya hablando en varios idiomas, llega la carrera a pie. Que no es un trámite. Nunca lo es.
Son 20 kilómetros en tres vueltas a un circuito serpenteante que tiene dos puntos especialmente reconocibles: el paso por el centro, con la línea de meta demasiado cerca para lo que todavía queda por correr, y la pasarela de las dunas, un lugar precioso para sufrir con vistas.
Ahí es donde Zarautz termina de hacer su magia. El público se agolpa, anima, empuja y convierte la última parte de la prueba en una mezcla de agonía, emoción y ganas de no volver a hacer esto jamás… hasta que cruzas la meta y empiezas a pensar en el año siguiente.
Por qué Zarautz sigue siendo Zarautz
Hay pruebas que envejecen y otras que se convierten en patrimonio sentimental del triatlón. Zarautz pertenece claramente a las segundas. No solo por su historia, ni por sus ganadores, ni por su nivel competitivo. También por algo más difícil de copiar: su atmósfera.
38 ediciones
Una prueba no llega hasta aquí por casualidad. Zarautz ha construido su prestigio año tras año, manteniendo una personalidad muy reconocible.
Tres sectores con firma propia
Natación en línea, bici exigente y carrera urbana con ambiente. No es un triatlón genérico: es Zarautz desde el primer metro.
Un público que decide
El Muro de San Blas, el centro y la meta convierten la prueba en una experiencia que va mucho más allá del dorsal.
Una élite de primer nivel
Ganar en Zarautz cuenta. Y estar delante aquí exige algo más que forma física: exige leer una carrera muy especial.
Todo esto explica que su atractivo haya perdurado durante tantos años. No es nostalgia. Es que la prueba sigue teniendo algo que pocas carreras conservan: carácter.
Una edición para no quitar ojo
Con este cartel, hacer pronósticos es casi una forma elegante de equivocarse. Benito sabe ganar aquí. Montiel llega como vigente campeón. Steger viene lanzado. Osoro conoce cada rincón de una prueba que forma parte de su historia deportiva. Y detrás hay una lista de nombres capaces de cambiar el guion en cualquier momento.
En mujeres, Alanis Siffert defiende corona ante rivales de muchísimo nivel, con Helene Alberdi, Chloé Nicolas, Anna Noguera, Marta Borbón, Anne-Sophie Pierre, Mikayla Messer o Carolina Ortuño como parte de un cartel que promete pelea desde el agua hasta la meta.
Si la prueba ya era atractiva por sí misma, esta lista de salida la convierte en una de las ediciones más esperadas de los últimos años.
Larga vida al triatlón de Zarautz
Zarautz es uno de esos triatlones que ayudan a entender por qué este deporte engancha tanto. Tiene dureza, belleza, tradición, incertidumbre, ambiente y ese punto de respeto que hace que ponerse en la salida ya sea una pequeña victoria.
Este sábado, 650 triatletas volverán a vivir una prueba que empieza en Getaria, se endurece en Meagas y San Blas, y termina en Zarautz entre gritos, piernas vacías y una meta que todo el mundo quiere alcanzar.
El trade INN ZARAUZKO TRIATLOIA vuelve a escena. Y que siga así muchos años. Larga vida al triatlón de Zarautz.











