Trigloberos / Previa
Desde las alturas de Sierra Nevada, los campeones noruegos Gustav Iden y Kristian Blummenfelt analizan en su propio podcast The Norwegian Method cómo llegan al Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 de Marbella. Con la temporada ya larga, el cansancio acumulado y el objetivo de cerrar el año con fuerza, ambos desvelan los detalles de su preparación, su paso por la altitud y sus impresiones sobre el circuito andaluz.
Un bloque en altitud para ajustar el cuerpo y la mente
Iden y Blummenfelt han elegido la altitud de Sierra Nevada como última fase de preparación antes del Mundial. Según explican, el objetivo no es solo físico, sino también mental: reencontrar sensaciones tras un curso extenso y exigente. “La primera semana fue dura para todos”, reconoce Kristian. “Pero la segunda ya empezó a salir mejor y sentimos que el trabajo iba encajando”.
Gustav, en cambio, admite que el proceso ha sido más complejo. “La fase de recuperación después de Niza fue buena, pero la reconstrucción no tanto. El entrenamiento me ha estado atacando un poco”. Aun así, insiste en que mantiene la motivación y busca rematar la temporada con un rendimiento sólido.
Del IRONMAN al 70.3: pocos cambios, mucho control
El salto de la larga distancia a la media no supone grandes alteraciones en la planificación noruega. “Nuestro entrenamiento de IRONMAN ya incluye mucho trabajo de media distancia”, explica Blummenfelt. “Solo ajustamos detalles y dejamos lo más específico para las tres últimas semanas antes del evento”.
En Sierra Nevada, han mantenido sesiones de alto volumen con ritmo controlado y repeticiones largas, un enfoque que prioriza la eficiencia aeróbica. “En altitud no puedes entrenar por sensaciones —añade Kristian—. Te sientes bien, pero eso no significa que debas apretar más. Hay que mantener los ritmos previstos.”
Reconocimiento de circuito: ritmo y estrategia
Ambos aprovecharon su estancia en España para analizar el recorrido de Marbella. Blummenfelt, acompañado por el canadiense Jackson Laundry, describe un circuito de bici “más rodador de lo que imaginábamos, con subidas sostenidas, bajadas amplias y muy poco técnico”. El perfil recuerda, según él, al de St. George, con colinas que obligan a mantener la potencia constante.
El segmento de carrera presenta un tramo de grava compacta junto a la playa, aunque no lo consideran determinante: “Es solo un kilómetro por vuelta y no requiere zapatillas especiales”. En cuanto a la natación, el agua rondará los 20 °C, lo que garantiza un inicio con neopreno.
El reto de mantener la chispa
Con una temporada que ha incluido títulos mundiales, victorias en IRONMAN y numerosos viajes, ambos reconocen la dificultad de mantener la motivación intacta. “Es fácil desconectar al final del año —dice Gustav—, pero lo importante es cruzar la meta con la misma energía con la que empezaste”.
Blummenfelt, por su parte, asegura llegar con más carga de trabajo que su compañero. “Estoy motivado. Quiero cerrar la temporada con un buen resultado. El entrenamiento ha ido mejorando y siento que estoy en el punto adecuado para competir”.
Marbella, último capítulo de la temporada
El Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3 de Marbella reunirá a buena parte de los mejores especialistas del planeta y también servirá para definir la clasificación final de la Pro Series. Para los noruegos, además del título, está en juego el orgullo y la posición en el ranking.
Ambos coinciden en que, más allá del resultado, el objetivo es rendir al nivel que exige la cita. “Marbella será una carrera honesta —resume Kristian—: quien haya entrenado bien y se mantenga concentrado hasta el final, ganará.”











