El triatleta Lionel Sanders uno de lo más queridos por la comunidad del triatlón, se enfrentó a dos pruebas el mismo día, participando primero en un 10k o «un cuarto de maratón» y, apenas una hora después, en una prueba de natación de 1500 metros. Un desafío que rompe con el orden convencional y exige una preparación y recuperación estratégica.
El desafío: Correr y nadar en secuencia inversa
El día comenzó temprano, a las 6:13 a.m., con el 10k. El de Canyon admitió que no es una persona mañanera, lo que influyó en su rendimiento. Aunque mantuvo un ritmo constante de 3:17 por kilómetro, describió el recorrido como «duro» y reconoció que no alcanzó su objetivo inicial de 3:12 por kilómetro. «Fue una buena carrera de tempo, pero no tuve mucha velocidad«.
Lo inusual de este desafío fue el orden de las pruebas. Idealmente, el atleta habría preferido nadar primero, seguido de un entrenamiento en bicicleta y luego la carrera a pie. Sin embargo, la secuencia inversa añadió un nivel extra de dificultad. «Terminas el 10k y, una hora después, comienza la carrera de natación», explicó.
Recuperación y estrategia entre carreras
El tiempo entre ambas pruebas fue mínimo, lo que obligó al canadiense a enfocarse en una recuperación rápida y efectiva. Durante la transición, priorizó la hidratación y la ingesta de carbohidratos para mantener los niveles de energía. «No creo que necesites carbohidratos para un 10K, pero cuando lo sigues con una natación, sí deberías considerarlo», señaló.
Además, realizó un breve calentamiento en la piscina, centrándose en movimientos suaves para evitar calambres. «No necesitas mucho las piernas para nadar, pero si se crampean, serán un problema», mencionó.
La natación: Un esfuerzo controlado
En la piscina, demostró una estrategia inteligente. Comenzó de manera conservadora, ubicándose en quinto lugar al inicio, pero gradualmente aumentó su ritmo. Con un tiempo no oficial de 21:10, completó los 1500 metros con una sonrisa en el rostro. «Empecé tranquilo y fui aumentando. Me sentí bien», afirmó.
Mentalidad: Salir de la zona de confort
Uno de los aspectos más destacados de este desafío fue la mentalidad . Aunque admitió que el horario matutino no era su fuerte, reconoció la importancia de salir de su zona de confort. «Es bueno desafiarse a uno mismo», dijo. Esta actitud no solo le permitió completar ambas pruebas, sino también aprender valiosas lecciones para futuras competencias.
Mirando hacia adelante: Oceanside en el horizonte
Con la mirada puesta en su próxima gran carrera, Oceanside, se mostró optimista. «Todavía tengo cinco semanas de entrenamiento, y las necesito todas», afirmó. Su plan incluye sesiones intensivas, como un salida en bicicleta de seis horas y trabajo en el gimnasio, siempre priorizando la recuperación.
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