Retirada · IRONMAN Western Australia
La neerlandesa se despedirá del triatlón profesional este domingo en Western Australia, donde comenzó su carrera en 2017.
La historia de Els Visser en el triatlón profesional se cierra en el mismo punto en el que comenzó. Este próximo domingo, la neerlandesa disputará su última carrera en el IRONMAN Western Australia, la prueba donde debutó como profesional en 2017 y que ahora se convierte en el marco elegido para despedirse de una trayectoria sólida en la larga distancia.
Una carrera forjada a contrarreloj
Visser llegó tarde al alto rendimiento si se la compara con otras triatletas del circuito, pero aprovechó el tiempo al máximo. En apenas unos años se consolidó como una de las deportistas más regulares del panorama internacional en larga distancia.
En la presente temporada ha sumado resultados de nivel, con una segunda posición en el IRONMAN Les Sables y en el Challenge Almere, además de otros puestos destacados en citas de media y larga distancia. En 2023 firmó uno de los grandes resultados de su carrera con el tercer puesto en el Challenge Roth, una de las pruebas más emblemáticas del calendario.
Su evolución deportiva ha estado marcada por una combinación de consistencia, ambición y capacidad para gestionar temporadas muy cargadas de competiciones, siempre manteniéndose en la élite de la larga distancia.
Del triatlón a la medicina y la longevidad
La decisión de retirarse del deporte profesional no llega por sorpresa. Paralelamente a su carrera como triatleta, Els Visser ha desarrollado una trayectoria académica en medicina, con un doctorado en cirugía, y en los últimos años ha mostrado un interés creciente por la longevidad, la prevención y los hábitos de vida saludables.
Ejercicio, nutrición, sueño y regeneración se han convertido en ejes centrales de su reflexión y también de su futuro profesional. A sus 35 años, la neerlandesa ha decidido dar un giro: dejar de centrarse en su propio rendimiento y dirigir su energía a ayudar a otras personas a mantenerse sanas y vitales a largo plazo.
Este cambio de enfoque conecta su experiencia en la alta competición con su formación médica, y la sitúa en un espacio cada vez más relevante: el de los profesionales que trasladan el conocimiento del alto rendimiento al cuidado de la salud de la población general.
Un futuro abierto, lejos del pódium pero cerca del deporte
La propia Visser reconoce que todavía no tiene del todo definido qué le deparará el futuro. Sin embargo, esa incertidumbre es también parte del atractivo de este nuevo camino. «Se necesita valentía para embarcarse en algo nuevo, pero me siento lista para este nuevo capítulo», ha señalado.
Antes de abrir definitivamente esa etapa, queda todavía una línea de salida y una meta. Este domingo, en Western Australia, quiere competir fiel a su estilo: con intensidad, ambición y disfrutando cada kilómetro.
Más allá del resultado, su última participación como profesional simboliza el cierre de un ciclo y el inicio de otro. De la búsqueda de marcas y podios a un rol más orientado a la promoción de la salud, la vitalidad y el equilibrio. Un cambio de escenario, pero no de esencia: seguir ligada al deporte, ahora desde una perspectiva distinta.
Para el triatlón de larga distancia, la despedida de Els Visser supone la marcha de una figura que ha representado resiliencia, profesionalidad y capacidad de reinvención. Para ella, es el comienzo de una nueva carrera, esta vez fuera del circuito, pero igual de exigente: ayudar a otros a construir un estilo de vida que les permita llegar lejos, con salud y calidad de vida.











