El triatleta neozelandés Hayden Wilde ha elegido Font-Romeu, en los Pirineos franceses, como base de entrenamiento, para volver a la competición en T100 Londres, después de su accidente. La jornada comenzó a primera hora de la mañana en la pista de atletismo, donde compartió sesión con figuras de primer nivel como Bushri Abdi, medallista de bronce en el maratón de los Juegos Olímpicos de Tokio y en el campeonato del mundo en 2022, y otros maratonianos olímpicos.
Era la primera vez que Wilde entrenaba en esa pista:
“Fue un test para ver dónde estoy. Hicimos series de 1.000 metros. Aguanté seis con ellos a buen ritmo y después tuve que ser inteligente y aflojar, porque si hacía tres más me habría roto”, explicó tras el entrenamiento.
La altitud y el nivel del grupo fueron todo un reto:
“Uno de los chicos con los que corrí en Tokio llegó solo 30 segundos detrás de mí. Es una buena referencia para saber en qué punto me encuentro”, añadió satisfecho.
La tecnología que le ayuda a recuperarse: el sistema Lever
Después de la pista, Wilde dedicó tiempo al gimnasio y mostró cómo utiliza el sistema Lever, un dispositivo que se acopla a la cinta de correr para reducir el impacto gracias a un sistema de arnés.
“Es como un alter-g portátil. Me quita unos ocho kilos de carga y eso permite correr al mismo ritmo con menos pulsaciones, reduciendo el impacto”, explicó.
Una herramienta muy útil para quienes vuelven de una lesión o buscan limitar el desgaste físico en periodos de mucho volumen.
Del asfalto al lago: cierre del día en Font-Romeu
La jornada terminó en uno de los lugares más emblemáticos de la zona: el lago. Allí Wilde volvió a juntarse con los maratonianos para completar una exigente sesión:
“La última subida fue eterna, pero valió la pena. Era la primera vez que venía al lago y ahora entiendo por qué todo el mundo habla de este sitio”, comentó exhausto.
Con la sesión completada, bromeó sobre lo que más necesitaba en ese momento:
“Ahora toca ir a una panadería. Después de esto el cuerpo pide energía”, dijo antes de dar por finalizado un día completo de entrenamiento.
Font-Romeu confirma su condición de centro de referencia para la élite del deporte: altura, naturaleza y tecnología se combinan para llevar el rendimiento al máximo nivel.











