Hayden Wilde se quedó a solo cuatro segundos del podio en la contrarreloj del Campeonato Nacional de Ruta Élite de Nueva Zelanda. El vigente campeón del mundo T100 masculino y medallista de plata olímpico abrió así un 2026 que apunta a calendario intenso, con guiños claros a escenarios fuera del triatlón.
El neozelandés se midió a los mejores ciclistas de su país en una contrarreloj individual de 44,2 kilómetros, a una vuelta, por las carreteras de los alrededores de Cambridge, al sur de Auckland, en la Isla Norte. Una prueba sin componentes “de triatlón”: solo potencia, posición y gestión del esfuerzo contra el reloj.
El gran favorito era Finn Fisher-Black, corredor del WorldTour y defensor del título nacional. Y el joven de 24 años confirmó los pronósticos con una actuación contundente: paró el crono en 52:24. Glenn Haden fue segundo a +1:11 y Ben Oliver tercero a +2:02. Wilde finalizó cuarto, a +2:06, rozando el podio por apenas cuatro segundos.
El resultado cobra valor por el contexto. Wilde llegaba tras un periodo muy corto adaptándose a una posición nueva sobre la bicicleta y quiso utilizar el Nacional como un test controlado, sin expectativas, para comprobar sensaciones en competición. Su veredicto fue claro: un rendimiento más que aceptable para dos semanas rodando con cambios recientes.
En la clasificación también apareció por detrás de Wilde un nombre habitual del pelotón internacional: George Bennett, doble olímpico y corredor profesional, con quien el triatleta ha compartido entrenamientos en etapas de su preparación europea desde su base en Andorra.
El siguiente paso en estos Nacionales será la carrera en ruta de 188 km del sábado, otra oportunidad para comprobar su capacidad en un escenario muy distinto: distancia larga, dinámica de grupo y lectura táctica. Una prueba que puede aportar pistas sobre el techo real de Wilde cuando sale de su disciplina.
Este capítulo en el ciclismo no es casual. Wilde ha deslizado recientemente que ha recibido varias ofertas para incorporarse al ciclismo profesional y que llegó a contemplar ese salto tras su accidente del año pasado. Aunque el triatlón sigue en el centro de su proyecto, su presencia y rendimiento en el Nacional refuerzan la idea de que, sobre dos ruedas, su nivel le permite competir con solvencia en un contexto de primer orden.











