Una nueva pieza audiovisual ha vuelto a poner el foco en la extraordinaria actuación de Alex Yee en el Maratón de Valencia, una carrera que marcó un antes y un después en su todavía joven trayectoria como fondista. El campeón olímpico de triatlón firmó en la capital del Turia un tiempo de 2:06:38, registro que le convirtió en el segundo británico más rápido de todos los tiempos en la distancia, solo por detrás de Sir Mo Farah, y le permitió finalizar en séptima posición absoluta.
El vídeo, publicado en su canal de YouTube, continúa el relato iniciado meses atrás con The London Detour, donde Yee documentó su preparación para el debut en maratón en Londres. Aquel estreno se saldó con un 14º puesto y un crono de 2:11:08 en abril, un resultado sólido, aunque lejos de las sensaciones que el propio atleta intuía posibles. Esa percepción fue la que dio sentido a la serie posterior, Vamos, centrada en su camino hacia Valencia y en la convicción de que un rendimiento notablemente superior estaba a su alcance.
La carrera española confirmó esas expectativas de forma contundente. Más allá del tiempo final, el documental ofrece una mirada detallada a la preparación inmediata para el día de la prueba, desde la organización del material y las botellas —identificadas con pegatinas de Pokémon— hasta la reunión previa con los marcapasos. Todo ello queda recogido en una producción cuidada y elegante, firmada por Dan Vernon, Adam Marsden y Marta Gorczynska.
Uno de los momentos clave del relato llega con la decisión que Yee tomó en los primeros compases del maratón. Situado inicialmente cerca del grupo que apuntaba a una primera media en 64:30, el británico optó por cerrar un hueco de entre 15 y 20 metros para engancharse al grupo que pasaría el ecuador en 63 minutos. Una elección arriesgada, tomada casi por instinto, que acabaría siendo determinante.
“Al principio estaba justo delante del grupo 64:30 y tenía unos 15 o 20 metros hasta el grupo 63:00. Me arriesgué y tomé la decisión de ir a por ellos. Esa confianza fue creciendo como una bola de nieve durante la carrera y me hizo creer realmente en mí mismo”, explica Yee en el documental.
Lejos de un desenlace marcado únicamente por el sufrimiento, el maratón se transformó para Yee en una de las experiencias más placenteras de su carrera deportiva, que ya incluye dos oros olímpicos en triatlón. La estrategia se ejecutó con precisión y permitió una clara división negativa, sostenida en gran parte por el trabajo del marcapasos Emile Cairess, cuarto en el maratón olímpico de París.
“Me sentí muy cómodo dentro del grupo. Emile hizo un trabajo increíble manteniendo el ritmo hasta el kilómetro 36. A medida que pasaban los kilómetros, me sorprendía sonriendo, porque me lo estaba pasando genial. Eso es correr en su máxima expresión”, relata el triatleta británico.
La llegada a meta, captada con especial sensibilidad en la película, refleja la magnitud emocional del momento. Yee no esconde que el resultado superó incluso sus propias expectativas, pese a que el entrenamiento previo había sido consistente. La presencia de su familia y el gesto de ánimo hacia su hermano Joseph al cruzar la línea completan un cierre cargado de simbolismo.
Más allá del registro histórico, el documental deja una lectura clara para el mundo del triatlón: la capacidad de Alex Yee para competir al más alto nivel también en el atletismo puro, y su disposición a explorar territorios exigentes sin renunciar a la ambición. Valencia no fue solo un gran maratón, sino una demostración de carácter y de visión a largo plazo.











