La temporada 2025 de Kyle Smith ha terminado antes de tiempo. El triatleta neozelandés se ha roto la clavícula en lo que él mismo ha definido como un “tonto accidente de bicicleta a baja velocidad”, un incidente que le deja fuera de la Gran Final del T100 y le obliga a adelantar el cierre de curso.
Smith, uno de los nombres propios del circuito T100 en la pasada campaña, se recupera ya en Nueva Zelanda tras pasar por quirófano. El propio triatleta explicó en sus redes sociales que el percance se produjo en un entrenamiento en bici, cuando se detuvo justo sobre el arcén y una caída aparentemente menor terminó con una fractura que necesitó intervención quirúrgica.
En ese mismo mensaje, Smith aprovechó para agradecer la ayuda de su pareja, de su entorno más cercano y del personal del hospital de Rotorua, a quienes calificó de “héroes anónimos”. La confirmación de que se trataba de una fractura de clavícula llegó poco después, dejando claro que no estaría en la línea de salida de la final del T100 en Qatar el 12 de diciembre.
De estrella del T100 a un año con altibajos
El accidente pone el punto final a una temporada que no ha alcanzado los mismos registros que el curso anterior, pero que mantiene a Smith en la primera línea del triatlón de media y larga distancia. En 2024 fue una de las grandes revelaciones del T100: segundo en San Francisco, segundo de nuevo en Londres y cuarto en la Gran Final de Dubái, resultados que le valieron el segundo puesto en la clasificación general y un bono de 140.000 dólares.
A ese rendimiento se sumó un destacado cuarto puesto en el Campeonato del Mundo IRONMAN disputado en su país, Nueva Zelanda, consolidando su perfil de triatleta sólido en todos los segmentos y competitivo en las grandes citas.
En 2025, la regularidad no ha sido la misma, pero el neozelandés ha seguido firmando actuaciones de nivel, con entradas en el top 5 del T100 en paradas de alto perfil como San Francisco y Vancouver. Resultados suficientes para mantenerse en la conversación entre los nombres importantes del circuito, aunque lejos del pico que alcanzó en la temporada anterior.
Una lesión a destiempo y la mirada puesta en el futuro
La fractura de clavícula llega en la parte final del año y condiciona su calendario inmediato, pero también le ofrece una pausa forzada para resetear después de un curso irregular. Smith ya ha dejado claro que su objetivo es regresar en 2026 con energías renovadas y dispuesto a reconstruir las sensaciones que le llevaron a pelear por todo en el T100 y en los grandes campeonatos IRONMAN.
Uno de los primeros en reaccionar a la noticia fue su entrenador, Dan Lorang, responsable también de deportistas como Lucy Charles-Barclay, Taylor Knibb o Frederic Funk. El técnico subrayó en redes la importancia de pasar página: animó a dejar atrás 2025 y a pensar en un 2026 “emocionante”, recordando que la clave será volver a encajar las piezas del rompecabezas en el orden correcto.
El mensaje encaja con la propia lectura de Smith, que asume la lesión como un final inesperado pero también como una oportunidad para empezar de nuevo. Después de dos temporadas consecutivas compitiendo al máximo nivel en el T100 y en IRONMAN, la recuperación marcará ahora los tiempos de un triatleta que ya ha demostrado capacidad para responder en los escenarios más exigentes.
De cara a 2026, quedará por ver cómo estructura su calendario, qué peso dará a los grandes eventos de media y larga distancia y en qué momento vuelve a colocarse en el centro de la pelea por los podios. Lo que sí ha dejado claro es que no cierra capítulo: su mensaje es de continuidad, con la vista puesta en recuperar la mejor versión tras un año complejo.
Para los aficionados, la lesión supone un paréntesis en la trayectoria de uno de los triatletas más ofensivos y espectaculares del circuito. Para Kyle Smith, el accidente es un punto y seguido: un cierre prematuro de 2025 que refuerza todavía más el foco en un 2026 en el que quiere volver a estar en la primera línea del triatlón internacional.











