Según sus propios estándares, notablemente exigentes, la temporada 2025 dejó sensaciones encontradas para Taylor Knibb. La triatleta estadounidense volvió a firmar un año de alto nivel competitivo, aunque marcado por episodios que invitan a la reflexión de cara al futuro inmediato.
La única vez que Knibb se quedó fuera del podio fue en el Campeonato del Mundo IRONMAN de Kona. Lideró la prueba durante buena parte del maratón final, pero a falta de apenas tres kilómetros las condiciones extremas de calor y humedad terminaron por pasarle factura. Un desenlace inesperado para una atleta acostumbrada a dominar desde la regularidad.
Lejos de arrastrar ese resultado, la reacción llegó pocas semanas después. Knibb fue segunda en el Campeonato del Mundo IRONMAN 70.3, una prueba que había ganado en las tres temporadas anteriores, confirmando que su rendimiento global seguía entre los más sólidos del circuito internacional.
En una entrevista extensa y directa en el podcast The Triathlon Hour, conducido por Jack Kelly, la estadounidense repasó los principales momentos de la temporada. Habló abiertamente de su contrato con el circuito T100, del colapso sufrido en Kona y de las decisiones tomadas a lo largo del año, hasta el punto de otorgarse a sí misma una valoración del 77% al conjunto de 2025.
Aprender qué funciona mejor
En la parte final de la conversación, Knibb comenzó a dibujar el escenario para 2026. “Creo que cuando la gente sepa lo que espero hacer este año, recibiré muchas críticas. Pero se trata de aprender qué es lo que funciona mejor para ti”, explicó.
La triatleta reconoció que una de las grandes lecciones aprendidas fue el impacto de encadenar temporadas sin apenas descanso. Esa reflexión ya se tradujo en decisiones concretas, como renunciar a la Gran Final del T100 en Qatar en diciembre, pese a tener opciones reales al título general.
Otra conclusión clara llegó tras Kona: “Centrarme el año en Kona no me ayudó a dar lo mejor de mí. Espero volver, pero voy a probar algo diferente”. Un mensaje que anticipa ajustes importantes en su planificación deportiva.
De cara a 2026, Knibb tendrá que volver a pasar por el proceso de clasificación. No convalidó su plaza para el Mundial IRONMAN 70.3 y perdió tanto la exención de cinco años obtenida en 2024 como las anteriores. “Necesito clasificar para el Mundial 70.3 y quiero clasificar para Kona. Además, me gustaría volver a competir en carreras de corta distancia para tener opciones de llegar a Los Ángeles 2028”, explicó.
Cuando se le planteó la posibilidad de regresar al circuito WTCS, dejó la puerta abierta a un calendario más amplio de lo habitual, con entre cuatro y seis pruebas. Una noticia relevante para los aficionados, ya que el calendario incluye hasta diez citas, entre ellas la Gran Final de Pontevedra.
Doble enfoque: triatlón y ciclismo
El planteamiento multidisciplinar seguirá siendo una constante. Knibb ya compitió en los Juegos Olímpicos de París 2024 tanto en triatlón como en la contrarreloj de ciclismo en carretera, y su intención es mantener esa doble vía. “Sí, quiero volver a las contrarreloj como mínimo”, señaló.
Entre las opciones que baraja están los Campeonatos Nacionales y el Campeonato Panamericano de contrarreloj, previsto para el 17 de marzo en Colombia, una prueba clave ya que el triunfo otorga plaza directa para el Mundial y amplía la cuota de Estados Unidos.
Con ese escenario aún abierto, Knibb se ha inscrito tanto en el IRONMAN 70.3 Dallas (15 de marzo) como en el IRONMAN 70.3 Oceanside (28 de marzo). “Necesito tomar la decisión, pero veremos cómo va”, explicó, dejando claro que la planificación seguirá siendo flexible.
La entrevista completa está disponible en The Triathlon Hour y en las principales plataformas de podcast, una conversación que aporta contexto y claves relevantes para entender el nuevo rumbo de una de las figuras más determinantes del triatlón actual.
Fuentes: Podcast The Triathlon Hour con Jack Kelly; comunicaciones oficiales de IRONMAN; declaraciones de Taylor Knibb.











