La campeona del mundo IRONMAN, la británica Lucy Charles-Barclay, ha elegido los Pirineos franceses como base de preparación para afrontar la parte decisiva de su temporada.
Durante un mes, Font-Romeu se ha convertido en su centro de operaciones, un entorno en el que busca la combinación perfecta entre entrenamiento de élite y vida cotidiana.
Font-Romeu, un escenario ideal para la resistencia
Situada a casi 1.900 metros sobre el nivel del mar, Font-Romeu es uno de los destinos clásicos para deportistas de resistencia. La altura obliga al cuerpo a adaptarse, mejorando la capacidad pulmonar y aumentando la eficiencia en el esfuerzo.
En este entorno, Lucy ha diseñado junto a su equipo un plan de entrenamiento muy específico:
- Ciclismo en rutas de montaña.
- Carrera a pie en pista y caminos a gran altitud.
- Sesiones de natación en piscina y en aguas abiertas.
- Trabajo de fuerza y técnica en el gimnasio.
Además, el acceso en coche le ha permitido trasladarse con su familia y sus perros, algo que para ella resulta fundamental: “Aquí encontramos un equilibrio: puedo entrenar muy duro, pero también sentir que estoy en casa”, explicaba en su reciente vídeo.
Rutina diaria: entre la exigencia y el hogar
Las imágenes muestran cómo la triatleta alterna sesiones de entrenamiento de varias horas con ratos de descanso en una casa convertida en campamento base.
Cada detalle cuenta: desde reorganizar los espacios para descansar mejor hasta preparar comidas caseras que le permitan recuperarse tras los entrenamientos.
Lejos de los hoteles y las concentraciones masificadas, este formato le permite crear un ambiente controlado y estable, clave para rendir a alto nivel durante varias semanas seguidas.
Un seguimiento técnico de lujo
En los primeros días de concentración, su entrenador, Dan Lorang, viajó a Font-Romeu para supervisar de cerca su evolución.
Juntos realizaron sesiones muy específicas:
- En la pista de atletismo, para analizar y corregir la técnica de carrera, ajustándola a diferentes distancias: desde los 100 kilómetros del circuito T100 hasta el maratón de IRONMAN.
- En bicicleta, con seguimiento en coche para evaluar postura y eficiencia de pedaleo.
El objetivo, según explicó la propia Lucy, es pulir detalles técnicos y estratégicos para llegar a las grandes citas en su mejor versión.
Adaptarse al reto de la altitud
Entrenar en altura no es sencillo. Durante los primeros días, el trabajo es más suave para que el cuerpo asimile la falta de oxígeno. Con el paso de las semanas, la intensidad aumenta.
Lucy asegura que, en esta segunda experiencia en Font-Romeu, la adaptación ha sido más rápida: “Ya conocía las sensaciones y eso ayuda. Empiezas suave, y poco a poco vas metiendo más ritmo y más intensidad”.
Próximos retos en el calendario
La preparación en Font-Romeu está diseñada pensando en varios grandes objetivos:
- T100 Londres, donde buscará una actuación destacada ante su público tras la retirada del año pasado.
- El Campeonato del Mundo de IRONMAN en Kona (Hawái), la cita más exigente y prestigiosa del triatlón de larga distancia.
- Otras pruebas del circuito T100 en la segunda parte de la temporada.
Una filosofía clara: constancia y equilibrio
Más allá de los resultados, la británica tiene claro cuál es la clave de su preparación en 2025:
“No buscamos entrenamientos heroicos. Se trata de ser consistente, de encadenar sesiones sólidas, recuperarse bien y llegar fresca a las grandes citas”, resume.
Font-Romeu, con sus montañas, sus rutas y su tranquilidad, se convierte así en un lugar estratégico para construir una temporada pensada para seguir en lo más alto del triatlón mundial.
Lucy Charles-Barclay afronta ahora la cuenta atrás para Londres y Kona con un mes de trabajo en altura como base de todo su plan.











