Pálmaces se aplaza: cuando no correr también es hacer lo correcto
El Triatlón de Pálmaces 2026 no se celebrará este sábado 25 de julio por la situación provocada por los incendios que afectan a Guadalajara. Una decisión dura, triste y, vista la magnitud del desastre, completamente entendible.
Hay veces en las que una salida, una transición o una meta dejan de ser importantes. Y esta es una de ellas. El aplazamiento del Triatlón de Pálmaces duele, claro que duele, pero cuando el fuego arrasa una provincia, el deporte debe saber ponerse en su sitio.
El Triatlón de Pálmaces 2026, una de las pruebas más esperadas de la zona centro, ha tenido que ser aplazado a la espera de una nueva fecha por la situación provocada por los incendios que afectan a la provincia de Guadalajara.
La decisión se comunicó primero a los participantes y después de forma pública a través de los canales de la organización. El mensaje es claro: se trata de un aplazamiento, no de una cancelación. La voluntad de la organización es celebrar la prueba cuando las circunstancias permitan hacerlo con todas las garantías.
Y conviene decirlo desde el principio: viendo el alcance del incendio, la celebración o no de un triatlón se hace minúscula en comparación con lo que están viviendo muchas familias, pueblos y profesionales que llevan días peleando contra el fuego.

Cuando una prueba se aplaza por respeto, seguridad y responsabilidad, no está fallando al triatlón. Lo está defendiendo.
Una decisión difícil, pero acertada
La organización ha explicado que la decisión se toma con un objetivo principal: garantizar la seguridad de deportistas, voluntarios, vecinos, personal de organización y todos los profesionales implicados en el evento.
Pero hay algo más. No es solo una cuestión de si el circuito podría estar operativo, de si se puede cortar una carretera o de si el embalse permite nadar. Hay un componente ético evidente. Con un incendio de estas dimensiones, con familias afectadas y con servicios de emergencia volcados en la zona, celebrar una prueba deportiva pierde todo el sentido.
También por respeto. Respeto a quienes han tenido que dejar sus casas, a quienes han visto arder su entorno, a quienes están trabajando en la extinción y a todos los pueblos que están viviendo estos días con la angustia de mirar al horizonte y no saber qué traerá el viento.
Muchos deportistas llegan desde lejos para correr Pálmaces. Viajes, reservas, entrenamientos, organización familiar, ilusión. Todo eso cuenta. Pero precisamente porque cuenta, era mejor comunicar el aplazamiento con tiempo que esperar a una cancelación de última hora que, quienes vivimos relativamente cerca, ya empezábamos a olernos.
El comunicado oficial de la organización
La organización ha publicado el comunicado en Instagram, insistiendo en que se trata de un aplazamiento y no de una cancelación, y que en los próximos días informará de las opciones disponibles para los participantes.
Ver publicación oficial en InstagramLo de “olérnoslo” no es una frase hecha
A veces usamos expresiones sin pensar demasiado. Esta vez no. Lo de que algunos nos lo olíamos no va solo en sentido figurado.
El sábado pasado, a unos 100 kilómetros de Pálmaces, amanecimos con neblina y olor a quemado. Hasta ese punto se percibía la magnitud del incendio según iban cambiando los vientos. Si a esa distancia ya llegaba el olor, resulta difícil imaginar lo que se estaba viviendo mucho más cerca del origen del fuego.
Por eso la decisión parece todavía más lógica. El triatlón importa mucho a quienes lo vivimos, pero no puede abstraerse de lo que ocurre alrededor. Y aquí lo que ocurre alrededor es un desastre medioambiental, humano y territorial que exige prudencia.
Organizar Pálmaces no era precisamente lo fácil
Cuando se supo que los amigos de La Transición Podcast se liaban la manta a la cabeza y daban un paso al frente para salvar este mítico triatlón, muchos pensamos una mezcla de tres cosas: qué locura, qué bien y qué huevos.
Porque organizar una prueba no es hacer un cartel, abrir inscripciones y poner cuatro conos. Organizar absorbe. Te come horas, energía, llamadas, permisos, dudas, imprevistos y una parte considerable de la vida durante meses. Solo quienes lo han visto aunque sea de refilón saben lo que significa sacar adelante un evento deportivo.
Y aunque contar con gente con experiencia, como Dani Ibarrola, pueda ayudar mucho, eso no elimina la magnitud del reto. Al contrario: confirma que aquí había una voluntad real de hacer las cosas bien y de mantener viva una prueba que forma parte de la historia del triatlón popular.
No forzar la situación
Con el incendio aún condicionando la provincia, aplazar era la decisión más prudente para participantes, voluntarios, vecinos y servicios públicos.
El contexto importa
Una prueba deportiva no puede celebrarse como si nada cuando el entorno está atravesando un desastre de esta magnitud.
No es una cancelación
La organización mantiene su intención de celebrar Pálmaces 2026 en cuanto pueda hacerlo con todas las garantías.
Volver cuando toque
Cuando haya nueva fecha, quien pueda estar debería plantearse acudir. Pálmaces, la prueba y Guadalajara lo merecen.

Pálmaces volverá
Hay una casualidad que duele un poco, pero que también ayuda a poner las cosas en perspectiva: la primera edición de este triatlón mítico tuvo que cancelarse. Esta vez, por suerte, no estamos hablando de eso. Hablamos de un aplazamiento.
Según ha comunicado la organización, ahora toca terminar de definir todos los aspectos organizativos derivados de la nueva situación. Habrá que esperar a que se concreten las opciones para los participantes, los procedimientos y, sobre todo, una nueva fecha que permita celebrar la prueba con seguridad.
No es la noticia que nadie quería leer. Pero dentro de una mala noticia, que la voluntad siga siendo celebrar el Triatlón de Pálmaces 2026 es posiblemente la mejor noticia posible.
Lo importante ahora
- Paciencia: la organización ha pedido tiempo para cerrar los detalles y comunicar las opciones disponibles para los participantes.
- Comprensión: no se trata de una decisión deportiva, sino de seguridad, responsabilidad y respeto al contexto.
- Apoyo: cuando llegue la nueva fecha, apoyar Pálmaces será también apoyar a una prueba histórica y a una zona golpeada.
Ir cuando se pueda será una forma de apoyar
Es evidente que una nueva fecha no le cuadrará a todo el mundo. Habrá compromisos, vacaciones, trabajo, familia, otras carreras y mil circunstancias. Esto es deporte popular, no una hoja de cálculo perfecta.
Pero desde aquí animo a quien pueda a estar cuando Pálmaces vuelva. A apoyar a la organización, a la prueba, al pueblo y a Guadalajara. Porque estas pruebas son la esencia del triatlón. Son parte del motivo por el que a muchos nos vuelve loco este deporte.
No todo son grandes franquicias, alfombras interminables y medallas con mucho brillo. También hay embalses, pueblos, voluntarios, carreteras conocidas, familias esperando y pruebas que han resistido durante años porque alguien se empeñó en que no se perdieran.
Pálmaces es una de ellas. Y precisamente por eso hay que cuidarla.
El deporte en su sitio
El aplazamiento del Triatlón de Pálmaces 2026 es una mala noticia para quienes esperaban estar este sábado en la salida. Pero también es una decisión correcta, tomada desde la responsabilidad y desde el respeto hacia una situación que va mucho más allá del deporte.
Ya habrá tiempo de volver al embalse, de preparar la bici, de correr hacia la presa y de recordar por qué esta prueba tiene tanto peso en el triatlón de la zona centro. Ahora toca dejar que quienes tienen que trabajar en lo urgente puedan hacerlo sin añadir más presión.
Pálmaces volverá. Y cuando vuelva, ojalá estemos muchos allí para demostrar que las pruebas con historia no se dejan caer.











