Tras su paso por St. George, el triatleta canadiense Lionel Sanders ha comenzado a retomar los entrenamientos intensos con una visión muy clara: escuchar al cuerpo es la clave para sostener el rendimiento a largo plazo. En un vídeo reciente, comparte sus reflexiones sobre la recuperación, el entrenamiento bajo fatiga y su enfoque hacia el próximo gran objetivo.
“Después de St. George, me tomé varios días de rodajes suaves, solo aeróbico, y ahora he vuelto con la primera sesión seria”, comenta. Esta vez, a diferencia del año pasado en Oceanside donde cometió el error de volver a la intensidad al día siguiente con una costilla ya lesionada, ha optado por un regreso más inteligente y progresivo.
Entre 10 y 12 x 1 km: vuelta progresiva a la intensidad
La sesión, diseñada sin una estructura rígida, consistió en entre 10 y 12 repeticiones de 1 kilómetro, realizadas por sensaciones, con recuperación libre entre cada una. El objetivo era claro: recuperar la chispa, sin mirar ritmos ni presionarse por tiempos.
“No era una sesión estructurada con un ritmo objetivo”, explica. “Simplemente salí con la idea de correr fuerte, sin matarme. Quería ver cómo respondía el cuerpo, sin ponerme límites ni exigirme una recuperación exacta”.
“Me gusta entrenar bastante fuerte, no al máximo, pero sí fuerte. Lo importante es no romperse mentalmente, sino disfrutar y salir de cada sesión sabiendo que lo diste todo”.
La conversación también abordó el papel de la fatiga y el estrés como estímulos necesarios para la mejora. “Si no estresas al cuerpo, no hay adaptación”, señala, aunque recalca que la clave está en saber interpretar las señales internas y ajustar cada sesión en función del momento físico y mental.
Con la mira puesta en el próximo Ironman, que se celebrará en Niza, el de Canyon asegura que no cambiará su forma de entrenar: “Lo que hago para rendir en un 70.3 es lo que me hace estar fuerte para un Ironman. El típico entrenamiento ‘específico de Ironman’ muchas veces es lo que te lleva a acabar caminando el maratón”.
En cuanto a sus planes para preparar Niza, evalúa dejar Tucson por las duras condiciones climáticas y considera establecerse en Europa tras Lake Placid, posiblemente en Girona o Andorra. “Me gustaría entrenar en montaña, tener acceso a piscina, pista de atletismo y algo de cultura y buena comida. Y si es un lugar familiar, mejor”.
Mientras tanto, sigue afinando su forma física con sesiones exigentes, guiado más por sensaciones que por el reloj. “Un buen entrenamiento debe dejarte sintiéndote vivo, con ganas de más. Eso es lo que me hace seguir”.











