Mientras prácticamente todo el triatlón mundial mira este fin de semana hacia Kona, Nacho Gálvez está a unos 5.000 kilómetros de Hawái preparando otro Campeonato del Mundo. Hay menos asfalto, bastante más piedra, una mountain bike de por medio y la salida está situada a unos 2.100 metros de altitud. Pero cuando le preguntamos con qué objetivo ha viajado hasta Ruidoso, Nuevo México, la respuesta no necesita demasiadas interpretaciones: “He venido aquí a Estados Unidos a ganar”.
Es el Mundial XTERRA 2026, el gran campeonato del triatlón off-road, que este jueves 8 de octubre comienza oficialmente su semana mundialista y que el sábado coronará a sus campeones Elite y de Grupos de Edad.
Y Gálvez no llega allí únicamente como representación española.
Llega después de haber terminado tercero en la Copa del Mundo de Chequia, de competir directamente contra varios de los hombres que ahora aparecen entre los favoritos y de completar un bloque de unas tres semanas y media en Sierra Nevada pensando específicamente en lo que va a encontrarse en Nuevo México.
“Un Top 5 sería bastante realista. Pero obviamente no me conformo con eso. He venido aquí a Estados Unidos a ganar”.
Hace dos meses el Mundial XTERRA ni siquiera estaba en sus planes
La historia tiene una parte curiosa.
Ruidoso no era inicialmente el gran objetivo de la temporada de Gálvez. Su calendario estaba mucho más orientado hacia la media distancia y la decisión de viajar en agosto hasta Chequia para disputar una prueba de la Copa del Mundo XTERRA llegó prácticamente sobre la marcha.
“Lo decidí dos semanas antes”, nos cuenta. “La temporada de media distancia estaba yendo muy bien y no estaba en los planes ir a clasificar al Mundial”.
La preparación específica fue prácticamente inexistente.
“No cogí ni la mountain bike. Nos fuimos a Praga mi novia y yo a competir y ya está”.
Después sucedió algo que cambió el final de temporada.
Gálvez salió del agua en Chequia en 20:34 y tuvo que recuperar sobre la bicicleta. Lo hizo hasta llegar al frente de la carrera y entró en la segunda transición liderando un grupo en el que estaban algunos de los mejores especialistas del mundo.
Arthur Serrières terminó ganando en 2:21:00. Jens Emil Sloth Nielsen fue segundo en 2:22:31.
Gálvez terminó tercero en 2:22:36.
Cinco segundos separaron al español de Sloth Nielsen.
Y aquel resultado hizo que Ruidoso dejara de ser una posibilidad lejana para convertirse en un objetivo real.
En Trigloberos ya habíamos hablado con Gálvez cuando llegó como campeón de España al Campeonato de Europa de Duatlón. Entonces ya hablaba de competir sin complejos contra los mejores. Un año después el escenario ha cambiado completamente, pero la mentalidad parece bastante parecida.
25 días en Sierra Nevada antes de viajar a 2.100 metros
Esta vez no ha improvisado.
Después del podio en Chequia, Gálvez y su entorno decidieron colocar Ruidoso dentro del bloque decisivo de la temporada. El resultado ha sido una preparación específica en Sierra Nevada que encaja especialmente bien con uno de los grandes interrogantes del Mundial: la altitud.
Ruidoso está aproximadamente a 2.100 metros sobre el nivel del mar. El circuito ciclista asciende todavía más y se aproxima a los 2.440 metros antes de comenzar algunos de sus descensos técnicos.
Gálvez lleva unos 25 días entrenando en altura.
“No he notado nada. He estado 25 días entrenando en Sierra Nevada y prácticamente no he bajado de 2.200 metros salvo para nadar”.
La aclimatación explica que caminar, entrenar o reconocer los circuitos no le estén produciendo sensaciones especialmente diferentes.
Pero él mismo introduce una precisión importante.
Una cosa es reconocer el recorrido y otra muy distinta competir al límite.
“Ahora no lo notamos, pero compitiendo seguro que se nota”.
El otro Mundial de este fin de semana
Todo esto sucede mientras Kona monopoliza buena parte de la conversación del triatlón.
Y es comprensible. El Campeonato del Mundo IRONMAN vuelve a Hawái con hombres y mujeres disputando sus títulos el mismo día y durante toda la semana hemos estado analizando en Trigloberos desde qué cuentan las edades de su lista de salida hasta quién puede sorprender entre los profesionales.
Pero Kona no es el único Mundial del sábado.
El XTERRA World Championship celebra además una edición especialmente simbólica. Son 30 años desde el nacimiento del campeonato y Ruidoso se convierte en la tercera casa de la prueba después de Maui y Molveno.
Es también la primera ocasión en la que el Mundial se disputa en el territorio continental de Estados Unidos. La nueva sede tiene acuerdo para mantener el campeonato hasta 2028.
La actualización oficial publicada por XTERRA el miércoles hablaba de deportistas llegados desde 41 países, casi la mitad procedentes de fuera de Estados Unidos y con una participación estadounidense que prácticamente se ha triplicado respecto a 2025. La ficha dinámica del evento ya muestra más de 45 nacionalidades mientras siguen cerrándose las últimas actualizaciones.
1,5 km nadando, 27 km de MTB y después llega lo que más ha sorprendido a Gálvez
El Mundial Full Distance XTERRA mantiene su formato habitual: 1,5 kilómetros de natación, 27 kilómetros de mountain bike y 10 kilómetros de carrera por trail.
Grindstone Lake, a unos 2.100 metros de altitud y con salida dentro del agua.
Una vuelta con subidas por pista, sendero rocoso, raíces, zonas técnicas y largos descensos.
Dos vueltas sobre un recorrido ondulado y técnico donde prácticamente no existe el terreno llano.
Sobre el papel, la MTB parece destinada a decidir buena parte de la prueba. Gálvez señala además una zona muy concreta.
Aproximadamente a mitad del recorrido aparece una subida que calcula en unos ocho minutos por pista.
Después llega un descenso mucho más largo.
“Hay una subida como de ocho minutos y luego se baja unos quince minutos seguidos por un singletrack. Lo que metas subiendo, bajando puedes meter incluso más”.
Ahí la fuerza deja de ser suficiente. La capacidad técnica para mantener velocidad sobre piedra, raíces y cambios de dirección puede multiplicar las diferencias creadas en la subida.
Pero después de reconocer el recorrido, lo que más ha sorprendido al español no es la bicicleta.
“La carrera a pie es como un Scalextric”
La definición es suya.
Gálvez esperaba una MTB exigente. Lo que no esperaba era encontrarse con una carrera a pie que considera incluso más técnica.
“La carrera a pie es como un Scalextric: sube, baja, piedra, rampón… Para mí es incluso más técnica que la bici”.
El inicio puede condicionar todo lo que ocurra después.
Según explica, el primer kilómetro se acerca en algunos puntos al 15% de pendiente. Y después no llega precisamente un tramo para recuperar.
La descripción oficial de XTERRA coincide bastante con sus sensaciones: no existe una gran subida continua, pero tampoco prácticamente nada llano.
Por eso Gálvez cree que este Mundial puede castigar especialmente a quien intente ganarlo demasiado pronto.
“Si sales muy pasado, lo vas a pagar. Creo que va a ganar quien sea consistente en los tres segmentos. No puedes pasarte en ninguno, y menos con la altitud”.
Arthur Serrières, el hombre que Gálvez coloca por encima del resto
Cuando le preguntamos por los favoritos, no necesita pensar demasiado para elegir uno.
Arthur Serrières.
El francés es tres veces campeón del mundo XTERRA y viene de ganar precisamente la prueba de Chequia en la que Gálvez terminó tercero.
Para el español, además, Ruidoso parece construido bastante bien para sus características.
“Para mí el máximo favorito es Arthur Serrières. No creo que penalice mucho en la natación, la bici le viene muy bien y corriendo también”.
Pero hay otros dos nombres que tiene especialmente marcados.
El favorito de Gálvez. Tres títulos mundiales, victoria este año en Chequia y un perfil muy completo para el terreno de Ruidoso.
Uno de los principales referentes estadounidenses, rápido desde el agua y con experiencia tanto en pruebas explosivas como en los circuitos off-road norteamericanos.
Segundo del Mundial 2025 y segundo también en Chequia. Puede perder tiempo nadando, pero su capacidad para recuperarlo en MTB y carrera preocupa especialmente a Gálvez.
Sloth Nielsen es precisamente quien dejó una de las referencias que más recuerda Gálvez de Chequia.
El danés perdió más de dos minutos en el agua respecto a la cabeza y terminó alcanzándolo.
“Puede perder dos o tres minutos nadando y luego es capaz de recuperárnoslos a todos”.
La conclusión del español es sencilla: esos tres son los hombres a seguir.
Y él quiere intentar estar con ellos.
¿Y entre las mujeres?
El foco de esta previa está inevitablemente sobre Gálvez, pero la carrera femenina también llega con una lista de enorme nivel.
Alizée Patiès vuelve al Mundial después de haberse perdido la edición de 2025 por lesión y llega tras ganar esta temporada en Molveno, Chequia y Alemania.
Marta Menditto, campeona de la Copa del Mundo XTERRA 2025, ha construido probablemente una de las temporadas más regulares del circuito y además lleva tiempo en Nuevo México preparando específicamente la altitud.
Junto a ellas aparecen nombres como Emma Ducreux, ganadora este año en Grecia, o Hannah-Lee Young, que llega a Ruidoso viendo la nueva sede como una especie de borrón y cuenta nueva para todo el pelotón.
El hecho de estrenar circuito añade además una variable poco habitual en un Mundial: nadie dispone de años de experiencia compitiendo sobre exactamente el mismo recorrido.
“Aquí no se nota Kona; mediáticamente sí”
Hay otra parte de la conversación con Gálvez que merece atención.
El sábado se disputarán al mismo tiempo dos Campeonatos del Mundo de triatlón radicalmente distintos. Y no hace falta ser demasiado perspicaz para saber cuál acaparará la mayor parte de las portadas.
Él reconoce que la coincidencia con Kona no ayuda.
Pero también hace una distinción interesante.
“Aquí no se nota mucha diferencia porque la gente que hace triatlón cross iba a venir aquí sí o sí. Mediáticamente sí se nota que todas las miradas están en Kona”.
En Ruidoso la sensación es la de estar dentro de un Mundial completo. Hay reconocimientos colectivos de los circuitos, actividades para deportistas, yoga, conciertos, una carrera popular de trail, actividades infantiles y sesiones abiertas durante prácticamente toda la semana.
XTERRA ha añadido incluso un sistema denominado Shop Hop para que atletas y acompañantes puedan utilizar promociones en restaurantes, tiendas, galerías y negocios de Ruidoso.
La idea es convertir el campeonato en algo bastante más grande que las dos horas largas que necesitarán los Elite para terminarlo.
Gálvez cree que el problema del triatlón cross español empieza mucho antes
La escasa atención mediática no es, en su opinión, el problema principal.
Lo que más le llama la atención en Ruidoso es observar delegaciones grandes de otros países y comparar esa presencia con España.
“Aquí hay un montón de franceses, gente de todo el mundo. De España casi no hay nadie”, explica.
Para Gálvez falta desarrollar una mayor cultura del triatlón cross a nivel nacional.
“Hace falta darle visibilidad, hacer más triatlones cross y duatlones cross y conseguir que haya más gente que lo practique”.
Y plantea una paradoja interesante.
Mientras una parte del triatlón tradicional ha elevado muchísimo la barrera económica —bicicletas específicas, ruedas, aerodinámica, potenciómetros y material cada vez más especializado—, el triatlón cross puede empezar con algo bastante más cotidiano.
Una bicicleta de montaña.
“No necesitas una bicicleta de 12.000 euros”, señala. “Puedes ir por la montaña y tampoco necesitas salir a la carretera a entrenar”.
Su opinión conecta además con algo que llevamos tiempo planteando en Trigloberos: no basta con tener deportistas si después no existe un calendario capaz de darles lugares atractivos donde competir. Lo analizamos recientemente al preguntarnos por qué Madrid tiene tantos triatletas y tan pocas competiciones capaces de movilizarlos.
Para Gálvez, el cross necesita precisamente eso: más carreras, más referentes y eventos que permitan conocer desde dentro una modalidad que fuera de España tiene comunidades enormemente implicadas.
Un Mundial que empieza a 2.100 metros y termina en el centro de Ruidoso
La competición Elite se disputará el sábado 10 de octubre.
| Evento | Hora Ruidoso | Hora España peninsular |
|---|---|---|
| Inicio de retransmisión | 09:00 | 17:00 |
| Salida Elite | 09:15 | 17:15 |
| Salida Grupos de Edad | 09:45 | 17:45 |
El domingo será el turno de los Campeonatos del Mundo Youth, mientras que durante toda la semana Ruidoso acoge actividades paralelas alrededor del campeonato.
La organización ofrecerá retransmisión en directo de las carreras desde sus canales oficiales. Toda la información del evento, horarios y accesos a la emisión está disponible en la web oficial del XTERRA World Championship de Ruidoso.
De una decisión tomada dos semanas antes a viajar a Estados Unidos para ganar
Quizá esta sea la parte más interesante de la historia de Nacho Gálvez.
En agosto apareció en Chequia después de decidir prácticamente sobre la marcha probar suerte en una Copa del Mundo XTERRA.
No llevaba un bloque específico de mountain bike.
Terminó tercero.
Ahora lleva casi un mes preparando la altitud, ha reconocido un circuito que considera todavía más duro corriendo que sobre la bicicleta y habla de un Top 5 como objetivo realista.
Pero cuando se elimina el cálculo y se le pregunta qué quiere realmente, la respuesta vuelve a ser la misma.
“He venido a ganar”
Gálvez sabe perfectamente contra quién compite. Ha corrido este mismo año contra Serrières y Sloth Nielsen y conoce la diferencia entre un objetivo posible y un deseo.
Por eso distingue ambas cosas.
Un Top 5 sería un gran Mundial.
Pero no ha cruzado el Atlántico pensando únicamente en terminar quinto.
Mientras Hawái concentra este sábado buena parte del foco del triatlón mundial, en las montañas de Nuevo México habrá otra salida, otro título mundial y un español intentando convertir en algo mucho más grande aquel viaje improvisado a Chequia.
Quizá Kona ocupe más portadas.
Pero si Nacho Gálvez consigue hacer en Ruidoso lo que cree que puede hacer, tendremos bastantes motivos para mirar también hacia el otro Mundial del fin de semana.










