El martes Garmin presentó una nueva generación de Edge capaz de responder a órdenes de voz. Dos días después, COROS hizo lo mismo con el DURA 2 SOLAR. Por separado son dos novedades de producto. Juntas empiezan a parecer algo bastante más interesante: el ciclocomputador puede estar comenzando a independizar parte de su interfaz de la pantalla justo cuando la UCI se pregunta si estamos mostrando demasiada información delante de los ojos del ciclista.
Del nuevo COROS DURA 2 SOLAR podríamos hablar de su pantalla de 3,5 pulgadas, las 120 horas de autonomía, la carga solar, los mapas o sus 99 gramos. Todo eso forma parte del producto, pero no es la historia que nos interesa aquí.
Lo llamativo es la coincidencia temporal. Garmin presentó el Edge 1060 el 20 de octubre con micrófono, altavoz y control por voz. COROS presentó el DURA 2 SOLAR el 22 de octubre incorporando también micrófono, altavoz y diferentes funciones controladas mediante la voz. Y ambos movimientos llegan pocos meses después de que la UCI anunciase una limitación al tamaño de los ciclocomputadores argumentando, entre otras razones, su preocupación por la carga cognitiva que puede generar la creciente cantidad de información disponible durante una carrera.
Garmin ya permite preguntar directamente por el pulso
En el caso de Garmin la idea está bastante desarrollada. El nuevo Edge 1060 se activa mediante “OK Garmin” y permite ejecutar acciones sin soltar el manillar: iniciar funciones, informar de un bache, buscar un punto de interés o pedir una ruta. También puede responder preguntas como “¿cuál es mi frecuencia cardiaca?” y leer en voz alta determinados datos del recorrido.
Garmin presenta precisamente esta función como una forma de mantener las manos en el manillar. La documentación oficial del nuevo Edge 1060 explica que el dispositivo puede combinar órdenes habladas, respuestas de voz, navegación y mensajes mediante el altavoz integrado.
COROS sigue una filosofía parecida aunque, al menos por las funciones anunciadas inicialmente, no parece exactamente la misma implementación. El DURA 2 SOLAR permite utilizar la voz para iniciar y terminar recorridos, añadir puntos de interés, cambiar rutas o controlar la reproducción multimedia, mientras el altavoz puede ofrecer indicaciones de navegación.
Garmin Edge 1060
Puede recibir órdenes, buscar rutas o lugares, registrar incidencias y responder verbalmente a consultas sobre determinados datos del recorrido.
COROS DURA 2 SOLAR
Utiliza la voz para controlar diferentes funciones sin manipular la pantalla y añade indicaciones habladas mediante su altavoz integrado.
No son exactamente lo mismo, pero la dirección es bastante evidente: parte de la relación entre ciclista y ciclocomputador ya no necesita pasar necesariamente por tocar o mirar la pantalla.
Y justo ahora la UCI ha decidido que las pantallas no pueden seguir creciendo
La coincidencia resulta especialmente interesante por una decisión que la UCI tomó este mismo año. A partir del 1 de enero de 2028 los ciclocomputadores utilizados en competición estarán limitados a unas dimensiones máximas de 126 × 71 mm, correspondientes aproximadamente a los dispositivos de mayor tamaño que existen actualmente.
La explicación oficial va más allá de la aerodinámica o del tamaño del soporte. La UCI asegura que tomó la decisión teniendo en cuenta el posible impacto de las tecnologías embarcadas sobre la carga cognitiva de los corredores y menciona expresamente el creciente volumen de datos disponible durante la competición.
De hecho, el propio organismo reconoce que necesita comprender mejor cómo interactúan los ciclistas con esos diferentes flujos de información. Es una cuestión que ya aparecía en nuestro análisis sobre hasta dónde está intentando la UCI controlar la evolución tecnológica de las bicicletas.
La regulación puede frenar el crecimiento físico de la pantalla. Lo que no puede frenar es la cantidad de información que el dispositivo es capaz de ofrecer.
Y ahí aparece la paradoja: si no podemos seguir haciendo más grande la pantalla, quizá la siguiente evolución sea necesitar mirarla menos.
¿Escuchar el dato significa realmente distraerse menos?
Esta es la parte en la que conviene no convertir una buena idea tecnológica en una conclusión sobre seguridad que todavía no podemos demostrar. Que podamos pedir un dato sin apartar las manos del manillar elimina parte de la interacción manual y puede reducir la necesidad de dirigir la mirada hacia el dispositivo, pero el cerebro sigue teniendo que recibir, interpretar y utilizar esa información.
Existe además investigación específica en ciclismo que demuestra que la modalidad utilizada para recibir información importa. Un estudio con 30 participantes comparó información visual, auditiva y táctil mientras los ciclistas debían simultáneamente detectar situaciones de peligro. La información visual produjo la mayor interferencia sobre la percepción de riesgos, pero la información auditiva tampoco resultó cognitivamente neutra.
El trabajo, publicado en Applied Ergonomics, concluía precisamente que utilizar un ciclocomputador puede introducir una carga adicional sobre el ciclista y que la forma de presentar la información condiciona cuánto interfiere con la tarea principal. Puede consultarse en PubMed.
Eso no demuestra que los nuevos Garmin o COROS distraigan. El estudio utilizó otro tipo de señales y un protocolo experimental diferente. Lo que sí demuestra es que pasar información de la pantalla al oído no convierte automáticamente esa información en gratuita desde el punto de vista de la atención.
La pantalla puede dejar de ser el único centro de la bicicleta
Y quizá esa sea la parte más interesante de los dos lanzamientos. Durante años hemos asumido que la evolución del ciclocomputador consistía principalmente en colocar más información sobre una pantalla cada vez mejor: más campos, mejores mapas, perfiles de potencia, ClimbPro, navegación, alertas y métricas de entrenamiento.
Ahora empiezan a convivir otras formas de recibir información. Las indicaciones pueden llegar mediante voz; los avisos pueden ser acústicos o hápticos; las gafas con HUD intentan colocar datos directamente en el campo visual y los auriculares de conducción ósea permiten escuchar información sin aislar completamente el oído.
No significa que vaya a desaparecer la pantalla. Para mirar un mapa completo, interpretar varias métricas simultáneamente o revisar una gráfica sigue siendo difícil imaginar una interfaz mejor. Pero para preguntas simples como conocer el pulso, recibir el siguiente giro o cambiar una ruta, quizá mirar hacia abajo deje de ser siempre necesario.
Garmin y COROS no han demostrado todavía que la voz haga más seguro utilizar un ciclocomputador, y tampoco sabemos hasta qué punto los ciclistas querrán ir hablando con su dispositivo mientras ruedan. Pero que dos fabricantes importantes hayan dado prácticamente a la vez el mismo paso resulta difícil de ignorar.
La próxima batalla entre ciclocomputadores puede no consistir únicamente en quién tiene la pantalla más grande o más campos de datos, sino en quién consigue que necesitemos mirarla menos.











