Sam Long está afinando su preparación en Italia con entrenamientos diseñados para fortalecer su resistencia y confianza de cara al IRONMAN de Niza. En una jornada intensa, el triatleta estadounidense combinó dos pilares de su plan: un trabajo específico de natación en aguas abiertas y una tirada larga de carrera a pie en terreno montañoso.
El entrenamiento del día
📋 Sesión clave de Sam Long
- Natación en aguas abiertas: series de varios cientos de metros con 45’’ de recuperación, simulando cambios de ritmo de carrera.
- Volumen semanal de agua: 4 sesiones en piscina + 2 en aguas abiertas (intervalos cortos y repeticiones largas de 1.000–2.000 m).
- Carrera a pie: tirada de 2h30’, más de 35 km en montaña, con zapatillas sin placa de carbono para reforzar la musculatura.
- Objetivo: correr la maratón de Niza en menos de 2h35’, priorizando la consistencia sobre la velocidad.
- Tips personales: hidratarse en fuentes del recorrido y llevar siempre un gel de emergencia en la mochila.
Tras la natación llegó el turno de la carrera a pie, el punto en el que Long quiere dar un salto de calidad. La clave no era el ritmo, sino llegar fuerte al final. “Antes cometía el error de correr demasiado rápido en cada tirada larga. Ahora mi objetivo es soportar la duración completa, acumular fuerza y llegar entero para poder correr una maratón sólida en el IRONMAN”, explicó.
Long tiene marcado un objetivo ambicioso: aspira a correr la maratón de Niza por debajo de 2h35’. Para ello ha cambiado la intensidad por la consistencia, confiando en que la suma de kilómetros y desniveles prepare sus piernas para la dureza del circuito.
En su análisis, el triatleta reconoce la influencia de rivales como Kristian Blummenfelt, capaz de correr maratones cercanas a las 2h30’ después de nadar en el grupo delantero y mantenerse en cabeza en la bici. “El nivel se ha elevado. Antes pensaba que correr por debajo de 2h45’ era un gran logro. Ahora sé que necesito bajar de 2h35’ para estar en la pelea”, afirmó.
El entrenamiento en Italia refleja la madurez de Long: menos obsesión con los ritmos y más foco en la resistencia real de carrera. Un cambio que, según él, será clave para aguantar la exigencia de Niza y pelear por un top 10 en el campeonato más competitivo de la historia.











