Bajo el sol de la mañana en Talbertson, Lionel Sanders se prepara para una sesión de entrenamiento que define su temporada. Con menos de dos semanas para la carrera en St. George, cada paso cuenta. La cámara graba mientras ajusta el ritmo, respirando hondo: «Si no duele, no estás progresando».
La sesión: Calidad sobre cantidad
Tras una pausa de 10 días por enfermedad, el canadiense regresa con una mentalidad clara: no acumular kilómetros, sino hacerlos valer.
- El Plan Original: 7 repeticiones de 2K + 5x400m, su semana más dura del año.
- La Realidad: Escucha a su cuerpo. «Si es demasiado, bajo la intensidad. Pero hoy toca dar el alma».
Los números no mienten:
- 2K progresivos: De 6:22 a 6:11 por intervalo, con solo 90 segundos de recuperación. «Sin desgaste, pero con dolor controlado», comenta.
- 400m finales: Centrado en la técnica (72s → 69s), no en el cronómetro.
- Enfriamiento: 5 millas para cerrar un total de 30K en la sesión y superar los 100K semanales—una marca que no alcanzaba desde hace tiempo.
El objetivo: Competir con los mejores
Sanders no entrena para participar, sino para ganar. Sus referentes son claros:
- «Para correr en zona de élite (sub-3:12/km tras la bici), hay que sufrir ahora».
- St. George como prueba de fuego: Allí le esperan rivales como Ditlev y Long.
La filosofía: El dolor como aliado
Mientras enfría, reflexiona: «Este deporte no es fácil. Duele, pero es aquí donde se construye al campeón». Su confianza crece con cada zancada, y aunque la semana ha sido agotadora, sonríe ante la cámara: «Voy por buen camino».
Próxima parada: St. George. El mundo del triatlón espera su siguiente movimiento.











