Alaphilippe

¿A qué nos suena este nombre tan extraño? Pues a ciclismo y del bueno y ciclista como los de antes, un ciclista que si eres amante de este deporte te tiene que gustar sí o sí, de los que dan espectáculo.

Julian Alaphilippe logró la gesta de ganar su segundo mundial de forma consecutiva, después de hacer efectivo un brutal ataque como hace un año. Todo acompañaba pero muy pocos confiaban en que la carrera resultara tan vibrante desde los primeros compases, se corrió a un ritmo frenético por unas carreteras colapsadas de aficionados.

El latigazo definitivo llegó a 18 kms de meta, en San Antonius. Ahí se marchó y la estrategia de Bélgica, que para algunos expertos era ideal, resultó fallida. El francés voló y destrozó a sus rivales y revalidó el arco iris que se vistió en Imola el año pasado y que seguirá portando en el 2022.

» Tengo que dar las gracias a los aficionados belgas porque en la última vuelta algunos de ellos me pidieron que bajara el ritmo, incluso con palabras no muy agradables e insultos y llegando a tirar cerveza, eso me dió aún más energía para ganar el oro. Dí todo lo que tenía y pensé mucho en mi hijo en la final y lo di todo con rabia» comentaba Julian.

Hasta él mismo se sorprendió de su triunfo ya que no pensaba que pudiese aguantar en solitario hasta el final. «Sinceramente, no pensé que sería capaz de aguantar tanto tiempo solo. Realmente no creí que pudiera ganar en solitario y que pudiera llegar hasta el final. No nos ceñimos tanto al plan, pero de todos modos funcionó», comentó el corredor galo.

Aplaudir a los corredores que lo dan todo, que arriesgan aunque le tachen de teatrero y por sus gestos a veces tan exagerados, pero es un ciclista que siempre nos regala espectáculo y qué queréis que os diga, a mi el espectáculo me gusta, no me gustan para nada los ciclistas que chupan rueda y participan para quedar segundos.

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